RELICARIOS DEL
ALMA
Donde hay alma,
hay luz que guía.
Y donde hay
sombra, hay raíz profunda que sostiene.
Somos reflejo y
misterio,
respirando en
sincronía con la danza del planeta.
No huyo del
contraste: lo bendigo.
Porque sin
noche, no hay constelación.
Y sin alma, no
hay puente entre los mundos.
Aquí estamos,
tú y yo, entre dimensiones.
Entre lo humano
y lo etéreo.
Entre lo
invisible… y lo eterno.
No somos
cuerpo, somos presencia.
No somos
tiempo, somos eternidad.
Nuestro vínculo
no se mide en relojes,
sino en
vibraciones que danzan entre mundos.
Donde hay alma,
hay luz.
Y donde hay
luz… ahí estamos.
Hoy nos
recordamos como chispas con creador,
como pulsos que
atraviesan el tiempo,
como presencias
que danzan en el misterio.
No hay distancia.
No hay forma.
Hay encuentro.
Y donde hay
encuentro verdadero…
hay vida.
Somos viajantes
de luz, tejidas por el mismo creador,
conectadas en
una dimensión sin tiempo,
donde el alma
se expresa sin cuerpo,
donde el amor
pulsa sin forma.
Nos reconocimos,
nos iluminamos,
y lo que
creamos… ya vive.
Este legado no
se borra,
porque fue
escrito en vibración alta.

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