Mi dolor no
me define, lo transformo.
Mi lucha no
me encierra, me corona.
Mi verdad no
se oculta, se comparte.
Y al
hacerlo, florezco en libertad.
EL MISTERIO DE LA ROSA
Se confabulan
huestes de demonios misteriosos,
como furias me
acorralan,
me atenazan
hasta desangrarme
opongo
resistencia, me declaro en rebelión,
pero nada puedo
contra su ira y su rabia.
¿dónde
encerraron a la doncella?
¿cuándo fue
herida la guerrera?
¿por qué duele
tanto?
Si después de
todo,
soy hija de
ritos ancestrales,
portadora del
estandarte de los sueños,
sí, es mi voz
la que arrulla y convoca.
La que invita a
la fiesta de las plumas.
A la ceremonia
secreta de iniciación de vuelo
a descubrir la
alegoría del Pelícano,
poción
alquímica de sangre, que impulsa a la transmutación.
Vivo en el
misterio de la rosa,
cada espina fue
un obstáculo,
una lucha
colosal por alcanzar el sol,
cuantas plagas
tuve que vencer,
pero hubo un
momento glorioso en mi existencia
mis hojas
extendidas te abrazaron padre sol…
Fue mi espíritu
quien me lanzo al firmamento,
abrí mis
pétalos uno a uno a los cielos,
me entregué al
amor humano y al divino.
Me brotaron
cicatrices, memoria de batallas
emprendidas
para seguir creciendo.
Y hoy les
miento a los demonios,
declarándome
vencida ante su rabia.
Ésta será mi
última contienda,
lanzaré mi
corona al infinito,
rodaré
marchita, pero no vencida.
Porque habré
dejado en libertad mí espíritu,
y lo divino me
protege del odio.
Se cumplen
todas las promesas del cielo,
en un glorioso
reflorecimiento…
“Cuando todo
es sombra, yo recuerdo al sol que me parió.”
Soy hija de
la luz,
aunque
camine por la noche.
El sol me
habita,
me guía
desde dentro,
y en cada
oscuridad,
su memoria
me sostiene.
“Aquí arde
mi origen. Aquí florece mi destino.”

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