El Albino
del Amor
El albino del amor canta su cruz, y
en su canto florece la esperanza. La fidelidad se vuelve eternidad, y la
humanidad, posible.
En la
esquina del barrio, donde los saludos suelen ser fugaces, apareció un hombre de
voz fuerte y canto sencillo. Nadie adivinaría que detrás de su alegría se
esconde una cruz pesada: noventa y un años vividos, setenta compartidos con la
misma mujer, y diez sosteniendo su fragilidad con manos firmes y corazón
entero.
Él no llora,
no dramatiza. Cuenta su historia como quien dice “buen día”, con la naturalidad
de quien sabe que el amor no se mide en comodidad, sino en fidelidad. Baña,
alimenta, limpia, canta. Resiste. Y cuando los hijos sugieren internar a su
compañera, responde con firmeza: “Mientras yo pueda, seguiremos así. O nos
iremos juntos, si Dios lo dispone.”
Ese hombre
es un albino del alma: distinto, luminoso, transparente. Su canto convierte la
cruz en esperanza, su saludo abre templos invisibles, su alegría nos recuerda
que aún podemos ser mejores.
En un mundo
violento y falto de amor, su figura se alza como testimonio: la fragilidad
humana puede ser sostenida con ternura, y la esperanza puede nacer del gesto
más humilde.
La dignidad no se viste de poder, se viste de amor cotidiano. El albino del alma resiste, y su canto ilumina al mundo. Quien escucha abre templos, quien recibe siembra estrellas. El otro siempre enseña, si el corazón está abierto. El oído abierto es templo, la voz ajena, revelación. Quien escucha aprende, y quien aprende florece.
Use el termino albino y les cuento por qué : La imagen de “personajes albinos” la encuentro bellísima: seres luminosos, distintos, que brillan en medio de la oscuridad. Son como guardianes invisibles que nos recuerdan que la humanidad todavía puede ser mejor, que la ternura y la fidelidad no son reliquias, sino fuerzas vivas.

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