lunes, 20 de abril de 2026

 




Abro una ventana ritual a mis amigos del mundo:

 

“Este relato es mi manera de abrir una ventana hacia la Quinta Trabucco, para que quienes nunca la visitaron puedan asomarse y descubrir que la belleza, cuando se comparte, se convierte en derecho y en milagro.”

 

 


La Quinta Trabucco y el Atlas de Palabras Extraordinarias

 

La Quinta Trabucco

El domingo 19 de abril de 2026 asistí a la presentación del audiolibro El Atlas de Palabras Extraordinarias. El encuentro tuvo lugar en la Quinta Trabucco, en Florida, Vicente López, el espacio cultural que me acompaña día a día.

 

La quinta es un territorio mágico: árboles centenarios, aire puro, un clima que invita a conectarse con la tierra y el cielo. Allí los vecinos se reúnen para compartir conciertos, exposiciones de arte, talleres de literatura, tejido, dibujo, idiomas, deportes y lecturas. Es un lugar donde lo cotidiano se transforma en celebración.

 

El libro, creado por Jaqueline Schneider y Julieta La Casa, une dos artes: la literatura y el arte plástico. Presentaron una selección de palabras con fonética especial, en distintos idiomas, algunas sin traducción posible.

 

Entre ellas, una me atravesó: Tupananchiskama. En quechua significa “hasta que la vida nos vuelva a encontrar”. Es una despedida que no cierra, sino que abre la promesa de un reencuentro futuro. En la cosmovisión andina no existe un “adiós” definitivo: la palabra mantiene el vínculo, la esperanza y la continuidad.

 

Pienso que Tupananchiskama es también una palabra perfecta para nuestro espacio cibernético: un recordatorio de que, aunque nos separe la pantalla, seguimos unidos por la promesa de volver a encontrarnos.

 

Agradezco profundamente a Jaqueline Schneider y Julieta La Casa por su invitación a compartir este viaje de palabras y colores. Su obra nos recuerda que la belleza puede ser puente, y que cada palabra extraordinaria es semilla de encuentro.

 


Nota:

 

El domingo 19 de abril de 2026 fue un día de doble siembra.

Por la mañana, el tai chi me regaló la calma y la fuerza para minar el cuerpo.

Por la tarde, en la Quinta Trabucco, el Atlas de Palabras Extraordinarias abrió un jardín invisible para minar el alma.

 

Así, cuerpo y espíritu quedaron enlazados en un mismo conjuro de aire, árboles y palabras.

 

Sobre Tupananchiskama:

 

Significado profundo: Indica que la separación es temporal y se espera volver a verse.

 

Origen: Proviene de Tupay (encontrarse/toparse) y kama (hasta), significando literalmente "hasta nuestro encuentro".

 

Contexto cultural: En el idioma quechua, no existe una palabra equivalente a "adiós" (que implica final final), por lo que se utiliza esta frase para mantener el vínculo.

 

Uso: Es común utilizarla en Cusco y otras regiones andinas para despedirse de seres queridos o amigos.

 

Es una forma hermosa de expresar que la conexión continúa a pesar de la partida física, también pienso que es una linda palabra para tomarla para nuestro espacio cibernético.

 

Sobre la quinta Trabucco

 

Dimensión histórica y comunitaria: mencionar que la Quinta Trabucco fue donada como espacio cultural y hoy es un símbolo de encuentro vecinal, donde generaciones se cruzan entre talleres y conciertos.

 

La palabra como talismán: subrayar que Tupananchiskama no es solo una despedida, sino un puente invisible que une a quienes se separan, como si cada encuentro en la quinta quedara protegido por esa promesa.

 

La fusión de artes: remarcar que el audiolibro une literatura y arte plástico, y que la quinta, con su verde y sus árboles centenarios, es el escenario perfecto para que esas dos artes dialoguen.

 

Mi vivencia personal: “Al salir de la Quinta, sentí que cada palabra extraordinaria quedaba sembrada en el aire, lista para florecer en nuestro próximo encuentro.”

 

 

La Quinta Trabucco

 

En este rincón de tierra y cielo,

los árboles susurran secretos antiguos,

y cada sendero abre un umbral hacia lo invisible.

 

Aquí la luz no se apaga:

se convierte en canto,

en memoria viva,

en promesa de reencuentro.

 

Quien entra en la Quinta Trabucco

descubre que lo cotidiano es hechizo,

y que la belleza se guarda como un talismán

para los días de sombra.

 

“La Quinta Trabucco es un regalo colectivo: un territorio donde la vida se celebra, y donde cada encuentro nos recuerda que la belleza es un derecho compartido.”

 


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