Abro una ventana ritual
a mis amigos del mundo:
“Este relato es mi
manera de abrir una ventana hacia la Quinta Trabucco, para que quienes nunca la
visitaron puedan asomarse y descubrir que la belleza, cuando se comparte, se
convierte en derecho y en milagro.”
La Quinta Trabucco y el
Atlas de Palabras Extraordinarias
La Quinta Trabucco
El domingo 19 de abril de
2026 asistí a la presentación del audiolibro El Atlas de Palabras
Extraordinarias. El encuentro tuvo lugar en la Quinta Trabucco, en Florida,
Vicente López, el espacio cultural que me acompaña día a día.
La quinta es un territorio
mágico: árboles centenarios, aire puro, un clima que invita a conectarse con la
tierra y el cielo. Allí los vecinos se reúnen para compartir conciertos,
exposiciones de arte, talleres de literatura, tejido, dibujo, idiomas, deportes
y lecturas. Es un lugar donde lo cotidiano se transforma en celebración.
El libro, creado por
Jaqueline Schneider y Julieta La Casa, une dos artes: la literatura y el arte
plástico. Presentaron una selección de palabras con fonética especial, en
distintos idiomas, algunas sin traducción posible.
Entre ellas, una me
atravesó: Tupananchiskama. En quechua significa “hasta que la
vida nos vuelva a encontrar”. Es una despedida que no cierra, sino que abre
la promesa de un reencuentro futuro. En la cosmovisión andina no existe un “adiós”
definitivo: la palabra mantiene el vínculo, la esperanza y la continuidad.
Pienso que Tupananchiskama es también una palabra
perfecta para nuestro espacio cibernético: un recordatorio de que, aunque nos
separe la pantalla, seguimos unidos por la promesa de volver a encontrarnos.
Agradezco profundamente a
Jaqueline Schneider y Julieta La Casa por su invitación a compartir este viaje
de palabras y colores. Su obra nos recuerda que la belleza puede ser puente, y
que cada palabra extraordinaria es semilla de encuentro.
Nota:
El domingo 19 de abril de
2026 fue un día de doble siembra.
Por la mañana, el tai chi
me regaló la calma y la fuerza para minar el cuerpo.
Por la tarde, en la Quinta
Trabucco, el Atlas de Palabras Extraordinarias abrió un jardín invisible para
minar el alma.
Así, cuerpo y espíritu
quedaron enlazados en un mismo conjuro de aire, árboles y palabras.
Sobre Tupananchiskama:
Significado profundo: Indica que la separación es temporal y se espera
volver a verse.
Origen: Proviene de Tupay (encontrarse/toparse) y kama
(hasta), significando literalmente "hasta nuestro encuentro".
Contexto cultural: En el idioma quechua, no existe una palabra
equivalente a "adiós" (que implica final final), por lo que se
utiliza esta frase para mantener el vínculo.
Uso: Es común utilizarla en Cusco y otras regiones andinas
para despedirse de seres queridos o amigos.
Es una forma hermosa de
expresar que la conexión continúa a pesar de la partida física, también pienso
que es una linda palabra para tomarla para nuestro espacio cibernético.
Sobre la quinta Trabucco
Dimensión histórica y
comunitaria: mencionar que la Quinta Trabucco fue donada como
espacio cultural y hoy es un símbolo de encuentro vecinal, donde generaciones
se cruzan entre talleres y conciertos.
La palabra como
talismán: subrayar que Tupananchiskama
no es solo una despedida, sino un puente invisible que une a quienes se
separan, como si cada encuentro en la quinta quedara protegido por esa promesa.
La fusión de artes: remarcar que el audiolibro une literatura y arte
plástico, y que la quinta, con su verde y sus árboles centenarios, es el
escenario perfecto para que esas dos artes dialoguen.
Mi vivencia personal: “Al salir de la Quinta, sentí que cada palabra
extraordinaria quedaba sembrada en el aire, lista para florecer en nuestro
próximo encuentro.”
La Quinta Trabucco
En este rincón de tierra y
cielo,
los árboles susurran
secretos antiguos,
y cada sendero abre un
umbral hacia lo invisible.
Aquí la luz no se apaga:
se convierte en canto,
en memoria viva,
en promesa de reencuentro.
Quien entra en la Quinta
Trabucco
descubre que lo cotidiano
es hechizo,
y que la belleza se guarda
como un talismán
para los días de sombra.
“La Quinta Trabucco es
un regalo colectivo: un territorio donde la vida se celebra, y donde cada
encuentro nos recuerda que la belleza es un derecho compartido.”

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