viernes, 17 de abril de 2026

 


Fragmento VII – Los guerreros celtas, guardianes de la soberanía

 

En los campos de Irlanda, los antiguos guerreros celtas se alzaban con orgullo.

No eran solo combatientes: eran custodios de la tierra,

guardianes de la soberanía que defendían con cuerpo y espíritu.

 

Sus armas brillaban, pero más fuerte brillaba su convicción:

la certeza de que la isla debía permanecer libre,

que cada colina, cada río, cada bosque

era parte de un legado que no podía ser entregado.

 

Hoy, su memoria no se recuerda por la violencia,

sino por la dignidad de quienes se plantaron firmes,

por la valentía de resistir sin renunciar a la identidad,

por el eco de su fuerza que aún late en la cultura irlandesa.

 

Así, los guerreros celtas se convierten en ramas del Árbol de la Vida:

no como heraldos de guerra, sino como guardianes de la soberanía,

como símbolos de un pueblo que supo defender su raíz

y abrir sus ramas hacia el futuro.






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