Fragmento VI – El arpa
celta, música del corazón
En Irlanda, el sonido del
arpa celta atraviesa los siglos.
Sus cuerdas vibran como
hilos invisibles que unen generaciones,
y cada nota es memoria que
se eleva hacia el cielo.
El arpa no canta solo para
entretener:
canta para recordar, para
sanar,
para que el pueblo nunca
olvide que la música es raíz y es futuro.
Mi pacto amoroso se
refleja en esas melodías:
porque cada cuerda que
vibra es como un corazón que late,
cada acorde es un abrazo
compartido,
cada canción es un puente
que une almas más allá de las fronteras.
Así, Irlanda se encuentra
en la música:
en la certeza de que la
verdadera revolución
es la que se canta con
ternura,
y que la armonía es la
forma más pura de resistencia.

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