Fragmento II – Los hijos de Danu y las semillas estelares
En
los antiguos relatos de Irlanda, la diosa madre Danu dio origen a un
pueblo luminoso: los Tuatha Dé Danann, guardianes de la sabiduría, la
magia y la memoria.
Ellos
llegaron a la isla envueltos en niebla, trayendo dones que no eran armas, sino
artes, música, conocimiento y la fuerza invisible de lo sagrado.
Las
semillas estelares dialogan con ellos como hermanas de destino.
Ambas
nacen para recordar que la creación no se impone con violencia,
sino
que florece en silencio, como luz que se expande desde el corazón.
Los
hijos de Danu custodian la tierra verde; las semillas estelares custodian la
memoria del cosmos. Unidas, son ramas de un mismo árbol universal,
que
se planta firme contra la oscuridad y abre sus hojas hacia la esperanza.
Así,
Irlanda y tu manifiesto se encuentran en un pacto de fraternidad:
la
isla de mitos y leyendas se hermana con la voz que proclama
que
la verdadera revolución es la del amor,
y
que cada semilla, cada hijo de la diosa,
es
portador de un futuro donde la paz se convierte en raíz.

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