viernes, 20 de febrero de 2026

 



Cuando yo no esté

 

Cuando yo no esté,

no busquen mi cuerpo,

ni mi voz,

ni mi sombra.

Busquen mis palabras.

Mis relicarios.

Mis gestos sembrados en ustedes.

 

Porque todo lo que fui,

todo lo que aprendí,

todo lo que dolió y me transformó,

vive en este legado.

Caí muchas veces.

Y en cada caída, aprendí a mirar distinto.

A reconocer que el amor —solo el amor—

es lo único que da felicidad al alma.

Lo demás… pasa.

Se enraíza.

Se multiplica.

 

Por eso les dejo este mapa.

Este libro.

Este puzle de memorias vivas.

Para que lo continúen.

Para que lo expandan.

Para que lo ofrenden a quienes aún no recuerdan.

 

No me lloren como ausencia.

Llévenme como llama.

Como estrella que guía.

Llévenme como llama.

Como estrella que guía.

Como palabra que abraza.

 

Y cuando ustedes también partan,

que sus hijos, sus amigos, sus viajeros del alma

puedan decir:

ella nos enseñó que el amor es lo único que importa.

 



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