lunes, 2 de febrero de 2026

Donde guardo mis memorias

 




Donde guardo mis memorias

 

En esta cama heredada descansaron mis padres.

Columpiaron sus sueños, se estremecieron en pesadillas,

se embrollaron en sábanas agitadas por la pasión o el desvelo.

Este lecho fue testigo de sus secretos, sus silencios, sus despedidas.

Hoy, esta cama cobija mis propios sueños.

Abrazo mi almohada como quien abraza un relicario.

En su funda escondo un tesoro:

una carta, unos poemas, postales de un amanecer rojizo

donde el oleaje del mar fue música, y danzamos en nuestras irrealidades.

Tu perfume varonil aún narcotiza mis sentidos.

La alquimia renace cuando duermo.

Dos estrellas brillan en mis manos:

las que pusiste para iluminar mis quimeras

y las noches más oscuras.

La cavidad celestial se abre en el techo centellante de mi mente.

Nuestras miradas al cielo recuerdan el instante arrobado del encuentro,

la sonrisa, el aliento compartido,

los besos encendidos que perturbaban el silencio con nuestros latidos.

Este lecho es mi erario personal más preciado.

Aquí guardo memorias vanas,

recuerdos que se desvanecen como humo.

Angustia nacida de haber perdido lo amado en otro tiempo.

La desazón de no escuchar cada noche

ese dulce “hasta mañana”.

 

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