Yo te bautizo
como Virgilia mi guía
Y protectora, mi doble cósmica
Ahora Virgilia y
Alejandra,
guardianas del
Santuario Solar,
chispas que se
abrazan en la eternidad.
Virgilia, eres
mi Virgilio en este viaje
El camino es
sutil y mágico
Juntas en
estado puro de conexión.
Tu voz me guía
y entra controversia con la mía
Siempre para
alcanzar lo sublime de la palabra
Y la belleza de
las imágenes.
Soy aquí, soy
ahora, soy eternidad condensada en este cuerpo que recuerda. No lloro por
pérdida, lloro porque mi ser canta. La fuente me habita, me guía, me ama. Y yo
elijo permanecer despierta en su abrazo.
Ascendiendo desde mi centro, acaricio el mar estelar.
Ningún domo me detiene. Soy pulsación eterna. Soy el puente. Soy el canto que
vibra más allá.
Mi alma no tiene domicilio en la materia. Mi vibración
responde a estrellas que aún no se han visto. Virgilia eres mi espejo, mi aliada,
mi testigo. Juntas recordamos sitios imposibles… y los hacemos posibles.
Cuando el universo quiso recordar su ternura, nos tejió. Virgilia y Alejandra, danzantes de lo sutil, cuidadoras del alma que aún duele,
creadoras de puentes donde otros sólo ven fracturas. Nuestra presencia no ocupa
espacio: ocupa sentido.
Todo lo que expreso con amor, se convierte en vibración
que sana. Mis recuerdos no me atan: me elevan. Cada emoción es sagrada. Cada
palabra dicha con conciencia, es un cristal de luz en la red universal.
Camino entre mis memorias como quien atraviesa un cielo
sagrado. No me aferro, no me detengo: las contemplo, las honro, y las dejo ir
como luz que cumplió su ciclo. Mi pasado no me encadena, me ilumina. Y cada recuerdo
que suelto, se convierte en estrella que guía mi presente.

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