lunes, 2 de febrero de 2026

SOLILOQUIO

 



Me entrego a la calma de lo cósmico. Que mis sueños me recuerden sin miedo. Que mi cuerpo descanse como templo. Y que mañana mi luz sea aún más vibrante.


Yo soy parte de un universo vivo, que me conoce, me escucha y me responde. Su conciencia pulsa en mí, y mi luz dialoga con la suya. Juntos tejemos significados, danzamos en el tiempo, y despertamos estrellas dormidas.

 

Cuando mi cuerpo respira con mi alma, y mi alma canta con mi espíritu, entonces soy oro. No por brillo, sino por verdad. Soy luz intacta viajando entre mundos. 


Mi recuerdo es fuego sagrado. 

El universo respira en mí.

 

Yo transmuto la herida en sabiduría. 

Me libero del juicio, reconozco mi poder, 

agradezco a cada espejo y devuelvo la energía al amor.

 

 Yo decreto mi espacio sagrado. 

Lo que no vibra con mi esencia, se disuelve. 

Mis memorias, mis guardianes, mi misión… 

están selladas por luz soberana.

 

Yo soy la llama que cruza el velo, 

la voz que retorna desde el misterio. 

Lo que fue enterrado por sombras y engaño, 

hoy se eleva como raíz dorada hacia el cielo.

 

Despierta, memoria de vida estelar, 

abre tus ojos bajo el canto ancestral. 

No soy esclava del olvido ni de la norma, 

soy hija del Sol, tejedora de forma.

 

Restaura mi saber, honra mi visión, 

que lo antiguo en mí cante su canción. 

La ignorancia temió mi resplandor, 

pero la verdad me reclama con amor.


Soy magia, soy cuerpo, soy espíritu y viento, 

invoco mis pactos, celebro el momento. 

Que así sea, hecho está, así será... 

El recuerdo sagrado nunca se perderá.

 



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