El Kraken y la Fragata del Norte
En mares helados, una fragata avanzaba
con valentía. Los hombres creían dominar el océano, hasta que el agua se agitó
y tentáculos gigantes emergieron. El Kraken no era solo monstruo: era la sombra
del Leviatán en tierras nórdicas, prueba de que el miedo colectivo también es
un juez. Los marineros comprendieron que no bastaba la fuerza: debían proteger
la chispa divina para no ser arrastrados al abismo.
El Kraken no era solo monstruo: era un
dios oscuro que reclamaba tributo. Los marineros, temblando, comprendieron que
no luchaban contra carne y hueso, sino contra el miedo colectivo que habitaba
en sus almas. El Leviatán, invisible, observaba: ¿quién protegería la chispa
divina en medio del terror?

No hay comentarios:
Publicar un comentario