miércoles, 7 de octubre de 2026


 

PERDIDA


Busco una luz en medio de la tormenta, 

y aunque las olas golpean mi navío, 

descubro que aún late una chispa en el horizonte, 

un faro lejano que no se apaga. 

 

He perdido el rumbo, sí, 

pero el viento todavía canta en mis velas, 

y la corriente, aunque amarga, 

me recuerda que sigo en movimiento. 

 

No soy más el capitán orgulloso, 

mi transatlántico se volvió frágil papel, 

pero incluso un barco de papel flota 

sí confía en la calma del agua. 

 

Las estrellas que olvidé regresan poco a poco, 

la polar me guiña desde lo alto, 

y la gaviota que late en mi memoria 

ya no es sombra: es vuelo persistente. 

 

Deseo que las aguas me curen, 

que limpien las heridas del naufragio, 

y que el mar, en vez de sudario, 

sea cuna de un nuevo viaje. 

 

Porque, aunque sigo perdida, 

sé que en esta profundidad interminable 

también habita la promesa 

de volver a encontrar la orilla.

 

 



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