martes, 18 de noviembre de 2025

Los mapas del alma: La selva de disfraces y cemento

 


La selva de disfraces y cemento

 

Es densa. Es ruidosa. Es brillante por fuera y hueca por dentro. En la selva de disfraces y cemento, el alma se disfraza de éxito, de normalidad, de deber. Se viste de madre perfecta, de ciudadano ejemplar, de cuerpo deseable, de mente productiva. Cada disfraz tiene su precio. Cada máscara, su peso. Y el cemento lo cubre todo: las raíces, los milagros, los silencios.

 

Allí, los milagros son gratis, pero invisibles. Nadie los compra, nadie los nombra. Están en la risa de un niño, en el olor del pan, en la sombra de un árbol que aún resiste. Pero los ojos están entrenados para ver pantallas. Para ver cifras. Para ver lo que brilla sin alma.

 

El cemento no es solo material: es creencia. Es la idea de que todo debe ser útil, rentable, medible. Es la estructura que nos aleja del asombro. Es el ruido que tapa la intuición. Es la costra que cubre la piel del alma.

 

Pero incluso en esta selva, hay grietas. Hay fisuras por donde brota la luz. Hay gestos que no se explican. Hay encuentros que despiertan. Hay lágrimas que limpian. Y si el alma se detiene, aunque sea un instante, puede ver: el milagro sigue ahí. Esperando. Gratis. Vivo.

 


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