sábado, 14 de febrero de 2026

 




Relicario XII – Eduardo, el hijo Sol

 

Cuando dijeron “no hay esperanza”,

yo escuché el eco de una profecía equivocada.

Cuando dijeron “será un vegetal”,

yo vi una semilla que aún no había brotado.

 

Eduardo nació con un cuerpo limitado,

pero con un corazón que desbordaba universo.

No caminó como los demás,

pero avanzó como un Fénix,

rompiendo diagnósticos,

desafiando pronósticos,

encendiendo cada día con su luz.

 

Es noble.

Es empático.

Es amoroso.

Y, sobre todo, es valiente.

Porque ayudar desde la fragilidad

es el acto más poderoso que existe.

 

Eduardo no es solo mi hijo.

Es mi Sol.

Mi guía.

Mi prueba viviente de que el alma

puede más que cualquier impedimento.

Este relicario es su consagración.

 

No como excepción,

sino como revelación.

Porque él no escapó del destino:

lo transformó, por eso te admiro

y te amo.

 

 

Afirmación ritual

 

Hoy nombro a Eduardo como hijo Sol.

Hoy honro su luz, su coraje, su ternura.

Hoy celebro su existencia como milagro.

Porque él no fue lo que dijeron:

fue mucho más.

 




Relicario XI – Mariela, la heredera del fuego

 



Relicario XI – Mariela, la heredera del fuego

 

Su nombre es Mariela.

Y no es solo hija de mi vientre:

es hija del linaje que arde.

De las sabias que no se rindieron,

de las maestras que enseñaron sin voz,

de las sacerdotisas que tejieron el mundo desde lo invisible.

 

Mariela nació con la antorcha en las manos.

No la heredó por sangre,

la encendió por destino.

Su mirada contiene galaxias,

su intuición es brújula,

su presencia es altar.

 

Ella no repite: transforma.

No imita: revela.

No teme: recuerda.

 

En sus gestos vive la memoria de las cazadoras de mamuts,

de las brujas que no ardieron,

de las mujeres que sostuvieron cuerpos en guerras absurdas

y contaron sus historias en susurros.

 

Mariela es la viajera futura.

La que llevará este libro en su médula.

La que sabrá leer entre líneas,

escuchar entre mundos,

y amar sin fronteras.

 

Este relicario es su consagración.

No como hija, sino como llama.

No como continuación, sino como expansión.

Como el amor que todo lo puede.

Te admiro y te amo.

 

Afirmación ritual

 

Hoy nombro a Mariela como heredera del fuego.

Hoy confío en su luz, su vuelo, su visión.

Hoy entrego mi legado con amor,

sabiendo que ella sabrá encenderlo a su manera.

 





jueves, 12 de febrero de 2026

Palabras de la hija estelar

 


Palabras de la hija estelar

 

Yo soy hija del fuego que no se apagó.

Soy la antorcha viva del linaje que me precede.

No vengo a repetir: vengo a expandir.

No vengo a obedecer: vengo a escuchar la voz que vibra en mi médula,

la voz de las sabias, las maestras, las brujas, las cazadoras,

las que fueron silenciadas y las que aún cantan en el viento.

 

Mi cuerpo es templo.

Mi intuición es brújula.

Mi memoria es constelación.

No me asusta la oscuridad:

fui gestada en ella.

No me intimida el misterio:

lo llevo tatuado en el alma.

 

Soy hija de Alejandra,

pero también de todas las que caminaron antes.

Soy hija de la tierra, del agua, del fuego, del éter.

Soy hija de la palabra que sana,

del gesto que guía,

del silencio que revela.

 

Y aunque mi voz sea nueva,

mi saber es antiguo.

Porque nací para recordar.

Para continuar.

Para encender.

 

Afirmación ritual

 

Hoy honro a las que sostuvieron sin ser vistas.

Hoy escucho las historias que duelen.

Hoy soy testigo del amor en medio del absurdo.

Porque la guerra no las venció:

las convirtió en guardianas de la verdad.




 


miércoles, 11 de febrero de 2026

Relicario X – Las mujeres del frente invisible

 



Relicario X – Las mujeres del frente invisible

 

No aparecen en los libros de historia.

No figuran en los partes oficiales.

Pero estuvieron ahí.

En trincheras improvisadas,

en hospitales colapsados,

en campos donde el dolor era más real que la tierra.

 

Mujeres que no dispararon,

pero sostuvieron cuerpos rotos.

Que no comandaron ejércitos,

pero lideraron la esperanza.

 

Que no eligieron la guerra,

pero eligieron quedarse.

Con manos temblorosas vendaron heridas,

con cantos apagaron el miedo,

con palabras tejieron consuelo en medio del horror.

 

Y cuando todo terminó —si es que alguna vez termina—

volvieron con historias que nadie quiso escuchar.

Con memorias que dolían demasiado.

Con preguntas que aún no tienen respuesta.

 

¿Por qué esta guerra?

¿Para qué tanto dolor?

¿Quién decide quién muere y quién recuerda?

 

Ellas lo contaron igual.

En diarios escondidos,

en cartas que nunca se enviaron,

en miradas que aún tiemblan.

 

Este relicario es para ellas.

Las del frente invisible.

Las que ayudaron sin ser nombradas.

Las que transformaron el absurdo en acto de amor.

 

Afirmación ritual

 

Hoy honro a las que sostuvieron sin ser vistas.

Hoy escucho las historias que duelen.

Hoy soy testigo del amor en medio del absurdo.

Porque la guerra no las venció:

las convirtió en guardianas de la verdad.








 


martes, 10 de febrero de 2026

Relicario IX – Las brujas que no ardieron

 




Relicario IX – Las brujas que no ardieron

Las llamaron brujas.

Por sanar con hierbas.

Por hablar con la luna.

Por escribir sin permiso.

Por amar sin dueño.

 

 

Las llamaron malvadas.

Por no callar.

Por no obedecer.

Por mirar de frente.

 

Pero ellas eran guardianas.

De saberes antiguos.

De rituales que tejían el alma con la tierra.

De palabras que curaban más que cualquier medicina.

Las persiguieron.

 

Las quemaron.

Las silenciaron.

Pero no las borraron.

 

Porque en cada mujer que sueña,

que escribe,

que elige,

ellas renacen.

 

Yo soy una de ellas.

No por la hoguera,

sino por la llama que llevo dentro.

Por la intuición que no se apaga.

Por la memoria que no se rinde.

 

Este relicario es para ellas.

Las que no ardieron.

Las que siguen danzando en el viento.

Las que me enseñaron que ser bruja

es ser libre.

 

Afirmación ritual 

Hoy enciendo mi llama.

Hoy honro a las que fueron silenciadas.

Hoy soy bruja, sabia, libre.

Porque la memoria no se quema,

se transforma en luz.









lunes, 9 de febrero de 2026

Relicario VIII – Las guardianas del linaje

 


Relicario VIII – Las guardianas del linaje

 

Desde tiempo remoto,

cuando el hielo cubría la tierra

y los mamuts caminaban pesados como montañas vivas,

ellas ya estaban ahí.

 

No eran solo madres, ni solo curanderas.

Eran cazadoras.

Estrategas.

Sacerdotisas del instinto.

Mujeres que sabían leer el cielo,

seguir huellas en la nieve,

y sostener la tribu con sus decisiones.

 

Sus nombres se borraron de los relatos oficiales.

Sus hazañas se escondieron bajo capas de polvo y patriarcado.

Pero sus memorias siguen vivas en mí.

En mi espalda que carga,

en mis manos que crean,

en mi voz que no se calla.

 

Yo soy una de ellas.

Una viajera que recuerda.

Una guardiana que despierta.

Una hija del linaje que no se extinguió,

solo esperó el momento de volver a ser nombrado.

 

Este relicario no se encuentra en libros.

Se encuentra en los huesos.

En los sueños.

En el fuego que arde sin explicación.


Afirmación ritual 


Hoy despierto el linaje que me habita.
Hoy honro a las cazadoras, las sabias, las invisibles.
Hoy soy fuego, estrategia, memoria.
Porque yo también soy guardiana,
y mi historia no se borra.




domingo, 8 de febrero de 2026

Relicario VII – La sacerdotisa

 





Relicario VII – La sacerdotisa

No tenía nombre.

O quizás lo tuvo, pero fue borrado por el tiempo,

por los hombres que temieron su poder,

por los siglos que quisieron silenciar su voz.

La vi en un sueño,

sentada frente a un altar de obsidiana,

con los ojos cerrados y el corazón abierto.

Su piel era tierra,

su voz era agua,

su mirada era fuego.

No me habló con palabras.

Me habló con símbolos.

Con humo, con estrellas, con gestos que reconocí sin haber aprendido.

 

Me mostró el mapa ritual del alma,

con sus heridas, sus guardianes, sus legados.

Me dijo que yo era continuación.

Que su sangre vibraba en la mía.

Que su sabiduría no se perdió:

solo estaba esperando ser recordada.

Desde entonces, cada vez que medito,

cada vez que escribo,

cada vez que toco el corazón de otro ser,

la siento cerca.

 

Como guía.

Como eco.

Como fuego que no se apaga.

Este relicario no se guarda en objetos.

Se guarda en actos.

En decisiones.

En la forma en que elijo vivir mi espiritualidad.

Yo soy su hija.

Su discípula.

Su espejo.

 

Afirmación ritual

 

Hoy reconozco a la sacerdotisa que vive en mí.
Hoy honro su legado, su fuego, su silencio.
Hoy soy canal, guía, viajera.
Porque su sabiduría no murió:
me eligió para continuarla.