miércoles, 7 de octubre de 2026


 

PERDIDA


Busco una luz en medio de la tormenta, 

y aunque las olas golpean mi navío, 

descubro que aún late una chispa en el horizonte, 

un faro lejano que no se apaga. 

 

He perdido el rumbo, sí, 

pero el viento todavía canta en mis velas, 

y la corriente, aunque amarga, 

me recuerda que sigo en movimiento. 

 

No soy más el capitán orgulloso, 

mi transatlántico se volvió frágil papel, 

pero incluso un barco de papel flota 

sí confía en la calma del agua. 

 

Las estrellas que olvidé regresan poco a poco, 

la polar me guiña desde lo alto, 

y la gaviota que late en mi memoria 

ya no es sombra: es vuelo persistente. 

 

Deseo que las aguas me curen, 

que limpien las heridas del naufragio, 

y que el mar, en vez de sudario, 

sea cuna de un nuevo viaje. 

 

Porque, aunque sigo perdida, 

sé que en esta profundidad interminable 

también habita la promesa 

de volver a encontrar la orilla.

 

 



jueves, 1 de octubre de 2026

 




Las Nereidas de Lola Mora

 

En las profundidades del mar, las Nereidas danzan. Hijas de Nereo y Doris, cincuenta voces líquidas que evocan frescura, gracia y protección. Ellas acompañan a los navegantes, calman las tormentas, y en su canto se escucha la armonía de la naturaleza. Son espíritus serenos, pero también fuertes: cuando el mar se enfurece, ellas desatan su poder.

 

En la tierra, a comienzos del siglo XX, una mujer desafió a su época: Lola Mora. En un mundo donde las escultoras eran casi inexistentes, ella tomó el mármol de Carrara y lo convirtió en océano. Su obra, la Fuente de las Nereidas, inaugurada en 1903, mostraba a Venus emergiendo del mar, asistida por ninfas y tritones. Era un canto a la belleza, al amor, a la fuerza femenina.

 

Pero los prejuicios se alzaron como muros:

 

La acusaron de indecencia por mostrar desnudos clásicos.

La criticaron por ser mujer en un oficio reservado a hombres.

La marginaron, trasladando su fuente lejos del centro de Buenos Aires.

 

Aun así, Lola Mora se convirtió en una Nereida moderna: como las ninfas que protegen a los navegantes, ella protegió la libertad creativa. Su escultura fue un acto de rebeldía contra la censura, un oleaje de mármol que rompió las cadenas del prejuicio.

 

Las Nereidas del mito y las Nereidas de la piedra se funden en un mismo relato: guardianas del mar y guardianas del arte. Ellas evocan frescura y armonía; ella, con cincel y fuego interior, evocó la fuerza de la mujer creadora.

 

Reflexión

 

Las Nereidas como símbolos eternos del mar, y Lola Mora como símbolo histórico de resistencia y talento. Ambas muestran que la belleza y la fuerza femenina pueden desafiar tormentas y prejuicios.




viernes, 25 de septiembre de 2026

 


  NABEIRUS

 

"Naberius, alias Cerberus, es un marqués valiente, que se muestra en la forma de un cuervo, cuando él habla con su voz estridente: hace al hombre gentil y astuto en todas las artes, especialmente en retórica. Procura la pérdida de los orgullos y dignidades: noventa legiones le escuchan y obedecen"

 

 

Viniste a mí disfrazado de cordero;

predicando el evangelio,

hablaste del amor al prójimo,

de servirlo como a ti mismo,

hablaste de tu fe,

viniste con tribulación,

hablando de sufrimiento,

de misericordia y sacrificio,

de conmiseración.

 

Viniste vestido de cordero;

creí que tu palabra era sincera,

pero bajo tu disfraz el mal;

el mal enmascarado de proverbios

hablaste de la vida,

de tu boca de serpiente,

sólo he recogido amenazas y mentiras.

 

Viniste a mí disfrazado de cordero;

tu única intención el sojuzgarme,

de coaccionarme con tu ciencia,

y una creencia que no tienes,     

finalmente tras tu enojo apareciste,

como un chacal enfurecido.

 

Viniste vestido de cordero;

pero en ti reside sólo odio y rabia.

Me mansillas con oprobios;

con tu lengua afilada como espada,

con tus actos contundentes,

con una crueldad inusitada.

 

Viniste a mí disfrazado de cordero.

Si he pecado sea el cielo quien me juzgue;

la justicia no viene de manos del humano.

y menos del falso profeta.

 

Glorificado sea Dios testigo omnipresente,

de cada acto de la vida.

 

Nabeirus eres astuto y gentil;

tricéfalo perro cancerbero.

Cuervo elocuente y afable;

abominación demonizada,

puedes engañar a los humanos.

 

Pero no a Él;

el castigo viene de su mano,

de Él la palabra sanadora,

será Él quien te devuelva al infierno,

quien te haga padecer tu propia averno...

 




jueves, 24 de septiembre de 2026

 


El Encuentro con Nabeirus

 

En un puerto remoto, los marineros escucharon a un predicador vestido de blanco. Sus palabras eran dulces, hablaba de amor y misericordia. Pero pronto, su voz se volvió estridente, como graznido de cuervo.

 

Los hombres vieron que bajo el disfraz había un monstruo tricéfalo, cancerbero del engaño. Era Nabeirus, el falso profeta.

 

El Leviatán, desde las aguas, no intervino: dejó que los hombres eligieran si seguir la ilusión o resistirla.

 

Así comprendieron que las pruebas no solo estaban en el mar, sino también en la tierra, y que el juicio sería total: cuerpo, alma y palabra.

 



martes, 22 de septiembre de 2026

 


Los Hipocampos y el Buque del Presagio

 

En la calma previa al juicio, el buque navegaba sobre aguas tranquilas. De pronto, el mar se iluminó con destellos plateados: eran los Hipocampos, caballos del océano que galopaban sobre las olas. 

No eran enemigos, sino heraldos. Sus crines brillaban como estrellas, y cada relincho era un presagio. Los hombres sintieron inquietud: sabían que los Hipocampos no aparecían en vano. 

Ellos guiaban hacia el tribunal del océano, donde el Leviatán se revelaría como juez supremo. El buque avanzó, y los marineros comprendieron que estaban entrando en un territorio sagrado, donde cada emoción, cada mentira, cada traición sería puesta a prueba. 

El Leviatán aguardaba, y los Hipocampos eran los mensajeros de su inminente aparición.

 



lunes, 21 de septiembre de 2026

 


PRIMAVERA

"Hoy, 21 de septiembre, comparto mi propia primavera: la estación que florece afuera y también dentro de mí."

 

Todo vuelve a brotar.

La raíz que dormía recuerda su nombre.

El verde se atreve otra vez a cubrir la ausencia.

Renazco con cada hoja que se abre al sol.

Soy tierra fértil de lo que aún no he dicho.

 

"Yo también regreso.

Como la hoja que se atreve,

como la raíz que recuerda,

como la risa que vuelve a casa.

Regreso con mis colores intactos,

y florezco en mi propio nombre."

 

He visto muchas primaveras,

y en cada una he brotado distinta.

Mi fuerza creadora no se marchita:

ella danza con los pétalos del tiempo,

y agradece al sol por cada renacimiento.

 

Este lunes florezco otra vez,

no como antes, no como después—

sino como ahora:

agradecida, fértil, y luminosa.




 


Adiós gris invierno y bienvenida primavera

 

El 21 de septiembre despierta con un aire distinto. Los estudiantes, dueños de la jornada, se dispersan por plazas y parques con risas, guitarras y mantas de picnic. Es su fiesta, la que nació hace más de un siglo en honor a Sarmiento y que hoy se transformó en un rito juvenil de libertad y encuentro.

 

Mientras tanto, los adultos sienten otra clase de alegría: la certeza de que el invierno se despide. El frío todavía roza la piel, pero la promesa de un tiempo más cálido ya se instala en el corazón. La primavera no es solo estación: es símbolo de renovación, de brotes que insisten en crecer, aunque la tierra aún tiemble.

 

La ciudad se llena de colores. Los árboles parecen acompañar la celebración, abriendo sus primeras flores como si también fueran estudiantes que estrenan cuadernos nuevos. Y en ese cruce de generaciones —jóvenes que festejan, adultos que agradecen— se dibuja un mismo sentimiento: la vida que se renueva, la esperanza que vuelve a florecer.

 

"El 21 de septiembre no es solo un día de estudiantes: es la fecha en que la primavera se instala en el corazón de todos."