lunes, 9 de marzo de 2026

 


La Escuela de la Pitia

Parte II: El Reciclaje de la Voz

 

Se ha dicho que la Pitia muere. Se ha dicho que la Pitia no muere. Ambas afirmaciones son ciertas. La mujer que encarna la voz del oráculo envejece, se desvanece, se convierte en polvo. Pero la voz, que no es suya, permanece. Se traslada. Se recicla.

 

No hay ceremonia para el traspaso. No hay palabras. Solo un gesto: la antigua Pitia entrega una piedra a la nueva. No cualquier piedra. Una que ha sido lavada por tres lunas y tres lágrimas. La piedra no tiene inscripción, pero contiene el designio.

 

Eurídice, ahora Pitia, no recuerda su nombre anterior. Lo ha olvidado por mandato. Lo ha olvidado para que la voz no se confunda. Las discípulas la miran con reverencia, pero también con temor. Saben que alguna de ellas será la próxima. Saben que la elección no depende de méritos, sino de resonancia.

 

La escuela sigue sin muros. El tiempo allí no transcurre: se repite. Borges lo habría entendido. Habría escrito que “la voz del oráculo es una forma del eterno retorno, una cifra que se pronuncia en distintos cuerpos pero que no cambia.”

 

Una noche, la nueva Pitia pronuncia un oráculo que nadie comprende. Las discípulas lo anotan en tablillas de cera. Lo repiten en sueños. Lo murmuran frente al mar. Años después, una de ellas lo entenderá. Será el signo de su elección.

 

Así se recicla la voz.

Así se recicla el misterio.

Así se recicla la sombra.

 

 



domingo, 8 de marzo de 2026

 


Soy la infalible voz del oráculo.

La Escuela de la Pitia

 

No hay una Pitia, sino una serie infinita de Pitias que se suceden como los instantes de un sueño que no cesa.”

 

En la isla de Delos, donde el mármol se confunde con la sal y el tiempo con la eternidad, existió una escuela que no figura en los registros de los hombres. La dirigía una mujer sin edad, llamada Pitia, aunque ese nombre era más título que nombre, más designio que identidad. Se decía que hablaba con la voz del oráculo, pero no era ella quien hablaba: era el oráculo quien la usaba.

 

Las discípulas eran vírgenes, no por mandato sino por destino. No sabían del amor humano, pero conocían el temblor de los astros, el lenguaje de las piedras, el murmullo de los huesos. Aprendían a leer los signos en la bruma, a descifrar el círculo, a pronunciar palabras que no tenían traducción.

 

Una de ellas, la menor, se llamaba Eurídice. No era la más sabia, pero sí la más temerosa. Temía que el oráculo la eligiera, temía que no la eligiera. En las noches, soñaba con serpientes que le dictaban versos en lenguas muertas. En los días, recogía conchas que usaba como amuletos contra el designio.

 

La escuela no tenía muros. Era un santuario invisible, sostenido por la memoria de las que sabían. Cada enseñanza era un rito. Cada error, una ofrenda. Cada lágrima, una gema. Las discípulas no hablaban entre ellas, pero se entendían. Se comunicaban por gestos, por silencios, por el modo en que colocaban las vasijas frente al altar.

 

Una tarde sin fecha, la Pitia anunció que el oráculo había hablado. No usó palabras. Se vistió de rojo, caminó hacia el peñasco, y dejó caer una piedra en el agua. Las discípulas entendieron. Eurídice lloró. No por miedo, sino por reconocimiento.

 

El oráculo había elegido.

La elegida debía renunciar a su nombre.

Debía aprender a morir sin morir.

Debía convertirse en sombra inmortal.

 

Eurídice aceptó.

Desde entonces, la escuela siguió sin muros, sin registros, sin tiempo.

Pero en ciertas noches, cuando la luna es nueva y el mar calla,

una voz temblorosa se escucha entre las rocas.

No es humana.

No es divina.

Es la voz del incierto.

Es la voz de la Pitia.




"Delos o Delo​​ es una de las islas griegas más pequeñas. Pertenece al archipiélago de las islas Cícladas, en el mar Egeo.​Administrativamente pertenece a la unidad periférica de Miconos, periferia de Egeo Meridional.​" 


sábado, 7 de marzo de 2026

 


Pitia

 

La voz del oráculo

Soy la voz del oráculo.

Portadora del mensaje divino.

Rayos rojos, azules, amarillos

descienden sobre mi cuerpo consagrado.

Amor y destrucción pronuncian mis labios.

En mis pies, las vasijas antiguas.

En mi pecho, los huesos de la ofrenda.

Me visto de lino para el oficio.

 

El oráculo habla a través de mí:

 

Hay en el arcano precepto

un frescor venturoso

que preludia la orgía de la serpiente.

Tétrico placer en la ribera.

El epitafio negro del peñasco

es la voluntad de la esfera.

La medida del círculo.

El curso del cielo.

 

La bruma peregrina frente al mar

fecunda los surcos con polen y nácar.

Tierras fértiles se anuncian.

El ocaso se deshoja con grave deleite.

¿Dónde se dibuja tu sonrisa

si el astro despiadado te vuelve roca?

Radiante árbol turquesa,

sonajas de hojarasca,

tertulia de luna nueva.

La lechuza reposa en su rama frágil.

 

El universo, herido de saber,

libera la voz del proverbio.

Ansío el signo de la belladona

oculto en las arenas del santuario.

 

Me preparo ante el cáliz consagrado.

Se abren los portales del designio.

Mis lágrimas transmutan en gemas.

Soy lo arcaico.

Soy la resurrección.

Soy la virgen y el holocausto.

No camino por los abismos del miedo.

Soy la protegida de los dioses.

 

He renunciado al amor del hombre.

Sonrío y lloro.

Mil veces quise herir la daga de la nigreda.

Mil veces me negué a morir.

 

Soy la voz temblorosa del incierto.

Traspaso los límites del Olimpo.

Soy sombra de antaño.

Soy inmortal en mi sombra.




viernes, 6 de marzo de 2026

 


PITIA

ESTE ES MI DESIGNIO

 

Soy la voz del oráculo la portadora del mensaje de los dioses

mensajes que descienden en rayos rojos, azules, y amarillos

envíos de amor y destrucción los que mis labios pronuncian

en mis pies descansan las vasijas de los antiguos

huesos desparramados la ofrenda a las deidades

de fina ropa me envisto para el oficio

 

A través de mí habla el oráculo y me dice:

 

-Hay en el arcano precepto, un frescor venturoso

que preludia la orgía de la serpiente

cual tétrico placer

cuando se anuncia en la ribera

el negro epitafio del peñasco es la voluntad de la esfera

la medida del círculo

el semblante de su naturaleza

el curso del cielo

 

La bruma peregrina frente a la playa

de olas y mares verde-azules

van tomando del filo de la nada

ovillos de polen y conchas de nácar

para fecundar los surcos que anuncian tierras fértiles

 

Pálido atardecer de un ocaso que se deshoja con grave deleite

el ocio cautivo del diamante y el estéril donaire que muere

¿dónde se dibuja tu frágil sonrisa si el astro despiadado

en roca te vuelve?

 

Radiante árbol turquesa el de sonajas de hojarasca

que en encuentro florido con la luna nueva

vive tertulias de gloria y ensueño

para la frágil rama de una lechuza-

 

De conocimiento herido el universo

como insondable llaga que libera la voz del proverbio

yo ansío el signo de la belladona

que ocultan las arenas en el santuario de la profecía.

 

Me preparo ante el altar donde reposa el cáliz consagrado

donde se abren los portales del designio

del encuentro místico del conocimiento

 

En mis ojos refulgen mil tormentas transmutan mis lágrimas en gemas

pertenezco a lo arcaico, consagrada en pureza

consagrada al ritual de la resurrección para fusionarme con lo virgen

sumisa me entrego al holocausto del cuerpo para ser elevada

no camino por las cornisas de los abismos del miedo

soy la protegida de los dioses

 

Soy la irreprochable pitonisa

la que ha renunciado al amor del hombre

la que sonríe y llora

soy la mensajera de los Dioses

soy la que mil veces quiso herir la daga de la maldad nigreda

soy la que ha de morir

la que se niega morir

soy la voz temblorosa del incierto

soy la que traspaso los límites del Olimpo

soy una sombra de antaño

soy inmortal en mi sombra

 

-Soy la infalible voz del oráculo-

 




jueves, 5 de marzo de 2026

 



Encuentro fascinante la mitología, Deseo les agrade este nuevo ciclo y aprendemos o recordamos esta historia.


PITIA

LA VOZ DEL ORÁCULO


"El oráculo se recibía a través de una mujer a la que llamaban Pitia o Pitonisa, el mensaje de los Dioses le llegaba en estado de éxtasis frenético".

Los principales Oráculos Griegos son:

El Oráculo de Delfos en Grecia, en la falda del monte Parnaso, santuario de Apolo.

Oráculo de Dádimo en la costa de Asia Menor.

Oráculo de Dódona en Epiro, Grecia.

Oráculo de Olimpia en la ciudad griega de Olimpia, en Elis, en el Peloponeso, santuario de Zeus.

Oráculo de Delos, isla griega situada en el mar Egeo." (este es el más antiguo)”






miércoles, 4 de marzo de 2026

 







UNA MAÑANA CUALQUIERA

 

Una mañana fría

aún es invierno

una mañana luminosa

un sol radiante

disipa el frío con su brillo

 

Me invita a caminar y soñar

 

Fresca y dulce es la brisa

hace aire en mi rostro

revuelve mis cabellos

 

Disfruto la magia del instante

 

Aire con aroma a purificación

cierro los ojos...

puedo percibir todo

las fragancias del entorno

el viento habla

 

¡Siento paz!

con claridad comprendo

entiendo su canto

sus sublimes secretos

 

Disfruto su magia

 

Me libero de todo

de estructuras conocidas

de pensamientos organizados

 

Disfruto su magia

 

Soy esencia pura

salvaje

en movimiento

soy parte de los elementos

ellos son parte de mí

 

Soy naturaleza viva

 

Exultante

los ojos resplandecen

centellean con el reflejo del río

 

Disfruto su magia

 

Una mañana cualquiera

una barranca

viento

río

sol

cielo

silencio

soledad

reflexión...

 

Silencio elevador de conciencia

la esencia en su grado más puro

se agudizan mis sentidos

logro escucharme

logro escuchar el sonido de mis pasos

que me acompañan

un coro de aves revoltea

 

¡Qué maravilla!

¿Qué más puedo pedir?

 

Soy parte del milagro de un amanecer

soy parte del milagro de otro día

valoro el aquí y ahora

súplico por muchas mañanas

como esta...

 

Una mañana cualquiera

descubrí el pincel de mi padre

en cada flor

en cada detalle

en cada nota de amor

aún en lo más minúsculo

descubrí su poesía

su verbo preferido

"AMAR"

 

Amor universal

te percibo, Dios

Gracias, Padre!!

por permitirme ser parte de tal prodigio

 

 




martes, 3 de marzo de 2026

 





La que Recuerda el Fuego

(Elegía para la Bibliotecaria de Alejandría)

 

No era humo lo que la envolvía.

Era historia.

Era palabra.

Era el aliento de los antiguos que aún vibraba en los papiros.

Ella caminaba entre columnas como quien recorre un templo.

No adoraba dioses:

los leía.

No ofrecía incienso:

ofrecía silencio.

Sabía que el saber no grita.

Susurra.

Y que cada libro es un cuerpo que respira si se lo escucha.

Cuando el fuego llegó,

no corrió.

Abrazó los textos como quien abraza hijos.

Y en su último aliento,

no pidió salvación.