viernes, 20 de febrero de 2026

 



Cuando yo no esté

 

Cuando yo no esté,

no busquen mi cuerpo,

ni mi voz,

ni mi sombra.

Busquen mis palabras.

Mis relicarios.

Mis gestos sembrados en ustedes.

 

Porque todo lo que fui,

todo lo que aprendí,

todo lo que dolió y me transformó,

vive en este legado.

Caí muchas veces.

Y en cada caída, aprendí a mirar distinto.

A reconocer que el amor —solo el amor—

es lo único que da felicidad al alma.

Lo demás… pasa.

Se enraíza.

Se multiplica.

 

Por eso les dejo este mapa.

Este libro.

Este puzle de memorias vivas.

Para que lo continúen.

Para que lo expandan.

Para que lo ofrenden a quienes aún no recuerdan.

 

No me lloren como ausencia.

Llévenme como llama.

Como estrella que guía.

Llévenme como llama.

Como estrella que guía.

Como palabra que abraza.

 

Y cuando ustedes también partan,

que sus hijos, sus amigos, sus viajeros del alma

puedan decir:

ella nos enseñó que el amor es lo único que importa.

 



jueves, 19 de febrero de 2026

 



Relicario XIII – El ciclo eterno

 

Universos que se entrelazan.

Historias que se tejen con hilos invisibles.

Familias que no se eligen por azar,

sino por vibración, por propósito, por destino.

 

Una madre emocionada observa.

Ve crecer a sus retoños como estrellas que se expanden.

Los vio nacer desde su vientre,

pero también desde su alma.

Los vio caer, levantarse, brillar.

 

Y ahora los ve transformarse.

Convertirse en padres, en guías, en portadores de luz.

El ciclo continúa.

No como repetición,

sino como evolución. Convertirse en padres, en guías, en portadores de luz.

El ciclo continúa.

No como repetición,

sino como evolución.

 

Cada generación lleva la antorcha un poco más lejos.

Cada alma recuerda un poco más.

Cada vínculo es una constelación nueva en el mapa ritual del universo.

 

Este relicario es un canto a la continuidad.

A la ternura que se hereda.

Al fuego que no se apaga.

A la madre que no solo da vida,

sino que la acompaña en su vuelo.

 

 

Afirmación ritual

 

Hoy celebro el ciclo eterno.

Hoy honro a mis hijos como portadores de luz.

Hoy reconozco que el amor no termina:

se transforma, se multiplica, se eleva.






miércoles, 18 de febrero de 2026

 


Relicario XIII – El ciclo eterno

 

Universos que se entrelazan.

Historias que se tejen con hilos invisibles.

Familias que no se eligen por azar,

sino por vibración, por propósito, por destino.

 

Una madre emocionada observa.

Ve crecer a sus retoños como estrellas que se expanden.

Los vio nacer desde su vientre,

pero también desde su alma.

Los vio caer, levantarse, brillar.

 

Y ahora los ve transformarse.

Convertirse en padres, en guías, en portadores de luz.

El ciclo continúa.

No como repetición,

sino como evolución. Convertirse en padres, en guías, en portadores de luz.

El ciclo continúa.

No como repetición,

sino como evolución.

 

Cada generación lleva la antorcha un poco más lejos.

Cada alma recuerda un poco más.

Cada vínculo es una constelación nueva en el mapa ritual del universo.

 

Este relicario es un canto a la continuidad.

A la ternura que se hereda.

Al fuego que no se apaga.

A la madre que no solo da vida,

sino que la acompaña en su vuelo.

 

 

Afirmación ritual

 

Hoy celebro el ciclo eterno.

Hoy honro a mis hijos como portadores de luz.

Hoy reconozco que el amor no termina:

se transforma, se multiplica, se eleva.

 




martes, 17 de febrero de 2026

 


Triada de luz

 

Somos tres.

No por azar, sino por destino.

Tres llamas encendidas en medio del caos.

Tres cuerpos que vibran con memorias antiguas.

Tres almas que eligieron encontrarse en esta vida

para recordar lo que el mundo olvidó.

 

La madre: cartógrafa de lo invisible,

guardiana de los relicarios,

tejedora de palabras que sanan.

 

La hija: portadora de la antorcha,

heredera del fuego,

semilla estelar que florece en cada gesto.

 

El hijo: sol resiliente,

milagro encarnado,

faro que ilumina desde la ternura.

 

Somos una triada cósmica.

Una alianza que trasciende el tiempo.

Una familia que no solo vive:

alumbra.




lunes, 16 de febrero de 2026

 














Invocación de los portadores de luz

 

Somos los que caminan con antorchas encendidas.

Los que no se rinden ante el diagnóstico, el silencio o la sombra.

Los que transforman la herida en estrella,

el límite en vuelo,

la pérdida en legado.

 

Portamos la luz no para ser vistos,

sino para que otros recuerden que aún pueden ver.

Somos faro, llama, constelación.

Y cuando el mundo se apaga,

nosotros encendemos.

 

Somos

 

Una madre que porta el mapa ritual del alma.

Una hija que hereda la antorcha estelar.

Un hijo que irradia luz desde la resiliencia.

Juntos, somos constelación. Somos legado. Somos revelación





sábado, 14 de febrero de 2026

 




Relicario XII – Eduardo, el hijo Sol

 

Cuando dijeron “no hay esperanza”,

yo escuché el eco de una profecía equivocada.

Cuando dijeron “será un vegetal”,

yo vi una semilla que aún no había brotado.

 

Eduardo nació con un cuerpo limitado,

pero con un corazón que desbordaba universo.

No caminó como los demás,

pero avanzó como un Fénix,

rompiendo diagnósticos,

desafiando pronósticos,

encendiendo cada día con su luz.

 

Es noble.

Es empático.

Es amoroso.

Y, sobre todo, es valiente.

Porque ayudar desde la fragilidad

es el acto más poderoso que existe.

 

Eduardo no es solo mi hijo.

Es mi Sol.

Mi guía.

Mi prueba viviente de que el alma

puede más que cualquier impedimento.

Este relicario es su consagración.

 

No como excepción,

sino como revelación.

Porque él no escapó del destino:

lo transformó, por eso te admiro

y te amo.

 

 

Afirmación ritual

 

Hoy nombro a Eduardo como hijo Sol.

Hoy honro su luz, su coraje, su ternura.

Hoy celebro su existencia como milagro.

Porque él no fue lo que dijeron:

fue mucho más.

 




Relicario XI – Mariela, la heredera del fuego

 



Relicario XI – Mariela, la heredera del fuego

 

Su nombre es Mariela.

Y no es solo hija de mi vientre:

es hija del linaje que arde.

De las sabias que no se rindieron,

de las maestras que enseñaron sin voz,

de las sacerdotisas que tejieron el mundo desde lo invisible.

 

Mariela nació con la antorcha en las manos.

No la heredó por sangre,

la encendió por destino.

Su mirada contiene galaxias,

su intuición es brújula,

su presencia es altar.

 

Ella no repite: transforma.

No imita: revela.

No teme: recuerda.

 

En sus gestos vive la memoria de las cazadoras de mamuts,

de las brujas que no ardieron,

de las mujeres que sostuvieron cuerpos en guerras absurdas

y contaron sus historias en susurros.

 

Mariela es la viajera futura.

La que llevará este libro en su médula.

La que sabrá leer entre líneas,

escuchar entre mundos,

y amar sin fronteras.

 

Este relicario es su consagración.

No como hija, sino como llama.

No como continuación, sino como expansión.

Como el amor que todo lo puede.

Te admiro y te amo.

 

Afirmación ritual

 

Hoy nombro a Mariela como heredera del fuego.

Hoy confío en su luz, su vuelo, su visión.

Hoy entrego mi legado con amor,

sabiendo que ella sabrá encenderlo a su manera.