viernes, 25 de septiembre de 2026

 


  NABEIRUS

 

"Naberius, alias Cerberus, es un marqués valiente, que se muestra en la forma de un cuervo, cuando él habla con su voz estridente: hace al hombre gentil y astuto en todas las artes, especialmente en retórica. Procura la pérdida de los orgullos y dignidades: noventa legiones le escuchan y obedecen"

 

 

Viniste a mí disfrazado de cordero;

predicando el evangelio,

hablaste del amor al prójimo,

de servirlo como a ti mismo,

hablaste de tu fe,

viniste con tribulación,

hablando de sufrimiento,

de misericordia y sacrificio,

de conmiseración.

 

Viniste vestido de cordero;

creí que tu palabra era sincera,

pero bajo tu disfraz el mal;

el mal enmascarado de proverbios

hablaste de la vida,

de tu boca de serpiente,

sólo he recogido amenazas y mentiras.

 

Viniste a mí disfrazado de cordero;

tu única intención el sojuzgarme,

de coaccionarme con tu ciencia,

y una creencia que no tienes,     

finalmente tras tu enojo apareciste,

como un chacal enfurecido.

 

Viniste vestido de cordero;

pero en ti reside sólo odio y rabia.

Me mansillas con oprobios;

con tu lengua afilada como espada,

con tus actos contundentes,

con una crueldad inusitada.

 

Viniste a mí disfrazado de cordero.

Si he pecado sea el cielo quien me juzgue;

la justicia no viene de manos del humano.

y menos del falso profeta.

 

Glorificado sea Dios testigo omnipresente,

de cada acto de la vida.

 

Nabeirus eres astuto y gentil;

tricéfalo perro cancerbero.

Cuervo elocuente y afable;

abominación demonizada,

puedes engañar a los humanos.

 

Pero no a Él;

el castigo viene de su mano,

de Él la palabra sanadora,

será Él quien te devuelva al infierno,

quien te haga padecer tu propia averno...

 




jueves, 24 de septiembre de 2026

 


El Encuentro con Nabeirus

 

En un puerto remoto, los marineros escucharon a un predicador vestido de blanco. Sus palabras eran dulces, hablaba de amor y misericordia. Pero pronto, su voz se volvió estridente, como graznido de cuervo.

 

Los hombres vieron que bajo el disfraz había un monstruo tricéfalo, cancerbero del engaño. Era Nabeirus, el falso profeta.

 

El Leviatán, desde las aguas, no intervino: dejó que los hombres eligieran si seguir la ilusión o resistirla.

 

Así comprendieron que las pruebas no solo estaban en el mar, sino también en la tierra, y que el juicio sería total: cuerpo, alma y palabra.

 



martes, 22 de septiembre de 2026

 


Los Hipocampos y el Buque del Presagio

 

En la calma previa al juicio, el buque navegaba sobre aguas tranquilas. De pronto, el mar se iluminó con destellos plateados: eran los Hipocampos, caballos del océano que galopaban sobre las olas. 

No eran enemigos, sino heraldos. Sus crines brillaban como estrellas, y cada relincho era un presagio. Los hombres sintieron inquietud: sabían que los Hipocampos no aparecían en vano. 

Ellos guiaban hacia el tribunal del océano, donde el Leviatán se revelaría como juez supremo. El buque avanzó, y los marineros comprendieron que estaban entrando en un territorio sagrado, donde cada emoción, cada mentira, cada traición sería puesta a prueba. 

El Leviatán aguardaba, y los Hipocampos eran los mensajeros de su inminente aparición.

 



lunes, 21 de septiembre de 2026

 


PRIMAVERA

"Hoy, 21 de septiembre, comparto mi propia primavera: la estación que florece afuera y también dentro de mí."

 

Todo vuelve a brotar.

La raíz que dormía recuerda su nombre.

El verde se atreve otra vez a cubrir la ausencia.

Renazco con cada hoja que se abre al sol.

Soy tierra fértil de lo que aún no he dicho.

 

"Yo también regreso.

Como la hoja que se atreve,

como la raíz que recuerda,

como la risa que vuelve a casa.

Regreso con mis colores intactos,

y florezco en mi propio nombre."

 

He visto muchas primaveras,

y en cada una he brotado distinta.

Mi fuerza creadora no se marchita:

ella danza con los pétalos del tiempo,

y agradece al sol por cada renacimiento.

 

Este lunes florezco otra vez,

no como antes, no como después—

sino como ahora:

agradecida, fértil, y luminosa.




 


Adiós gris invierno y bienvenida primavera

 

El 21 de septiembre despierta con un aire distinto. Los estudiantes, dueños de la jornada, se dispersan por plazas y parques con risas, guitarras y mantas de picnic. Es su fiesta, la que nació hace más de un siglo en honor a Sarmiento y que hoy se transformó en un rito juvenil de libertad y encuentro.

 

Mientras tanto, los adultos sienten otra clase de alegría: la certeza de que el invierno se despide. El frío todavía roza la piel, pero la promesa de un tiempo más cálido ya se instala en el corazón. La primavera no es solo estación: es símbolo de renovación, de brotes que insisten en crecer, aunque la tierra aún tiemble.

 

La ciudad se llena de colores. Los árboles parecen acompañar la celebración, abriendo sus primeras flores como si también fueran estudiantes que estrenan cuadernos nuevos. Y en ese cruce de generaciones —jóvenes que festejan, adultos que agradecen— se dibuja un mismo sentimiento: la vida que se renueva, la esperanza que vuelve a florecer.

 

"El 21 de septiembre no es solo un día de estudiantes: es la fecha en que la primavera se instala en el corazón de todos."




viernes, 18 de septiembre de 2026

 


La Hidra de Lerna y la Fragata de la Cólera

 

La fragata avanzaba con viento en contra, y los hombres discutían entre sí. Cada palabra era un golpe, cada insulto una herida. 

La cólera se multiplicaba como cabezas invisibles. Entonces, el mar se abrió y emergió la Hidra de Lerna: un cuerpo monstruoso, con cabezas que se regeneraban al ser cortadas. 

Los marineros intentaron luchar, pero cada golpe hacía crecer nuevas fauces. Comprendieron que la Hidra no era un enemigo externo, sino el reflejo de su propia furia. 

El Leviatán observaba desde las profundidades, sin intervenir. Sabía que la cólera nunca se vence con violencia: solo con la luz interior que apaga el fuego del odio. 

La fragata quedó marcada por cicatrices, y los hombres aprendieron que la verdadera batalla era contra sí mismos.




 


jueves, 17 de septiembre de 2026

 


Ceto y el Pesquero de las Mentiras

 

Un pesquero buscaba alimento, pero las redes se llenaban de sombras. Era Ceto, madre de monstruos, que enviaba criaturas para engañar a los hombres. Las mentiras eran abundantes, pero vacías. El Leviatán observaba desde lejos: sabía que las mentiras eran pruebas necesarias antes del juicio.

 

 Ceto,  deidad primordial de la mitología griega que personifica los peligros del mar, las profundidades y los monstruos marinos. Su nombre proviene de kētos (κῆτος), término que los antiguos griegos usaban para describir a cualquier criatura acuática colosal capaz de destruir, arrastrar barcos o aterrorizar a los navegantes.

 

Nada se le escapa. Ella observa a los navegantes, sin emoción y se alimenta de ellos con furia.