Relicario
V – Las estrellas en las manos
Dormía,
pero no era sueño.
Era
tránsito.
Era
umbral.
Era
el instante en que la viajera se encuentra con su origen.
En
la penumbra del descanso,
dos
estrellas brillaban en mis manos.
No
eran joyas, ni símbolos, ni metáforas.
Eran
reales.
Pulsaban
con la fuerza de lo que fue confiado.
Cristina
me las entregó sin palabras,
como
quien sabe que el lenguaje ya no alcanza.
Las
estrellas no iluminaban el mundo exterior.
Iluminaban
mis quimeras.
Mis
noches más oscuras.
Mis
dudas más hondas.
Eran
faros internos,
guías
para el camino que apenas comenzaba.
Desde
entonces, cada vez que cierro los ojos,
las
siento vibrar.
Me
recuerdan que la magia existe,
que
el amor no se extingue,
que
el espíritu tiene su propio mapa.
Este
relicario no se guarda en cajones.
Se
guarda en la piel.
En
el pulso.
En
la decisión de seguir caminando,
aunque
el cielo esté nublado.
Porque
yo soy viajera.
Y
mi camino está hecho de estrellas.
Dos estrellas en las manos
Representan
la luz confiada por la maestra, la guía interior, y el inicio del camino hacia
la iluminación espiritual.
Afirmación ritual
Hoy camino con estrellas en mis manos.
Hoy reconozco la luz que me fue confiada.
Hoy inicio el vuelo hacia mi verdad.
Porque soy viajera,
y mi alma recuerda el camino.
