martes, 4 de agosto de 2026

 



 

En mis manos vive la M y en las suyas

 

No de Milei, Macri ni de Memen,

sino la M de Memoria que no se rinde,

la M de Misterio que abre umbrales,

la M de Maestra que guía con palabra.

 

Surcos profundos, líneas largas,

como ríos que insisten en marcar

que mi destino no es repetir la grieta,

sino recordar que somos hermanos

y que el poder no puede devorar

a quien lleva la M como estandarte.

 

Dios me dio la inteligencia

para escuchar lo que arde en silencio,

la templanza para resistir el golpe

sin quebrar mi voz,

y la alegría para reír

donde otros guardan rencor.

 

Así camino:

enemiga para algunos,

hermana para todos.

 

 

No empiezo de nuevo,

camino lo ya vivido en silencio.

 

 

Mi ADN guarda la huella,

mi alma recuerda lo que la mente olvida.

Hoy, con tiempo como tesoro,

despierto la Palabra

y la convierto en mensaje

que transmuta y transforma.

 

Dicen que la M es de ángel,

pero yo no vigilo desde el cielo.

Camino con cuerpo y palabra,

sembrando memoria y misterio,

moviendo la energía de los dormidos.

Mi M no es de veladora,

es de mensajera que ríe

y transforma con su voz.

 

Dicen que ver un ángel

es sentir el terror del infinito.

Yo, en cambio, llevo la M en mis manos

como señal de memoria y mensaje.

No vengo con trompetas ni fuego,

sino con sonrisa y palabra

que despierta sin quemar.

 

Sé cosas que no leí,

como si mi alma recordara

lo que otros olvidan.

Termino frases ajenas

porque escucho el silencio

que las completa.

Mi don no es vigilar,

es abrir ventanas invisibles

y dejar que la energía fluya.

 

La energía divina me apachurra,

no como peso, sino como abrazo.

Me regala sentidos que despiertan,

me da templanza en la tormenta

y alegría en la herida.

Soy mensajera de esa fuerza,

y mi M en las manos

es el sello de su bendición.

 

 

La M en tus manos no es letra, 

es estandarte de memoria. 

No vigila desde el cielo, 

camina en la tierra, 

ríe, transforma, despierta. 

 

Tu palabra es energía, 

tu sonrisa, bendición. 

La sombra se disipa, 

y la mensajera florece. 


jueves, 30 de julio de 2026

 


Interludio: La Escalera de Fuego y el Umbral de Luz

 

La hoguera crepitaba en el centro del círculo. Sus llamas comenzaron a elevarse, no como fuego común, sino como peldaños incandescentes que se abrían hacia lo alto. Cada chispa era un escalón, cada brasa un símbolo.

 

El Profeta Radical gritó:

—¡Subid por la escalera! Pero no miréis atrás, porque abajo solo hay sombras y engaños. El basurero de Sofía espera a quienes se pierden en falsas luces.

La Buscadora Integradora avanzó despacio, tocando cada peldaño con reverencia:

—Cada escalón guarda memoria de las voces que escuché. No las rechazo, las reconozco. Algunas me acompañan, otras se disuelven en el aire. Mi verdad no necesita condenar la del otro.

 

El Escéptico dudó en el primer peldaño:

—¿Y si esta escalera no lleva a ninguna parte? ¿Y si el umbral es solo humo?

 

El Místico sonrió:

—Toda escalera es símbolo. El ascenso no es físico, es interior. El umbral no es puerta, es revelación.

 

El Curioso preguntó:

—¿Qué hallaremos al final?

 

Entonces la hoguera se transformó en un arco de luz. El último peldaño se abrió como umbral, y detrás no había condena ni juicio, sino claridad. La Aurora Crística se desplegó como un amanecer sin sol, iluminando cada rostro.

 

No anulaba las diferencias, las abrazaba, mostrando que cada vereda, cada duda, cada símbolo, era parte de la misma ascensión.

 

El concilio comprendió que la escalera no era para huir de las sombras, sino para integrarlas en la luz. Y que el umbral no era frontera, sino encuentro.

 


 



domingo, 26 de julio de 2026

 




Fábula breve: El Matrimonio Mal Habido

 

La Angustia y el Enojo se casaron en secreto.

Ella traía vacío, él traía fuego.

 

Juntos caminaron entre los hombres, sembrando enfermedad: corazones partidos, cuerpos cansados, almas sin consuelo.

 

Los humanos lloraban y gritaban, atrapados en esa unión nefasta.

 

Un día apareció la Resiliencia, vestida de luz.

Se acercó a la Angustia y le dijo:

 

-Llora, pero deja que tus lágrimas sean río.

Se acercó al Enojo y le dijo:

-Arde, pero deja que tu fuego sea lámpara.

 

Separados, cada uno encontró su lugar.

La Angustia se volvió memoria compartida.

El Enojo se volvió fuerza justa.

 

Y los humanos, al verlos transformados, recuperaron la salud.

 

Moraleja: Cuando la angustia y el enojo se unen, enferman. Pero si se separan y se transforman, pueden ser camino de resiliencia y fortaleza.

 



miércoles, 22 de julio de 2026

 




“Argentina no fue esclavista: la ignorancia no es invencible”


Por eso hoy voy a exponer mi molestia ante la ofensa de personas que hablan de cosas que no conocen, porque ni siquiera vinieron a vivir a este pais, en este pais no tenemos ICE y si tenemos millones de hijos de inmigrantes,

 

Argentina es señalada por voces que acusan sin comprender.

Dicen que somos racistas porque no ven rostros negros en nuestras calles.

Pero olvidan que nuestra historia fue distinta:

no fuimos imperio colonizador,

ni potencia esclavista que arrancó pueblos enteros de África.

 

Sí, hubo esclavos en tiempos coloniales,

pero fueron pocos, ligados a los patricios de alcurnia,

y su memoria no debe borrarse,

sino honrarse como parte de nuestra raíz.

 

Argentina se formó con indígenas, europeos, afrodescendientes,

y migrantes que llegaron buscando un hogar.

Nuestra diversidad es real, aunque distinta,

y nuestra lucha es por la dignidad de todos.

 

No somos invencibles ni perfectos,

somos un pueblo que recuerda,

que busca encender candiles de conciencia,

que defiende la vida en todas sus formas.

 

Responderemos con altura y amorosidad:

no negamos nuestra historia,

pero tampoco aceptamos etiquetas que nos reducen.

Argentina es faro del mundo,

y su luz se enciende en cada voz que despierta.





 

 

domingo, 19 de julio de 2026

 


El Árbol de las Madres

En un valle silencioso, las madres que habían perdido a sus hijos se reunían bajo un árbol sin frutos. Allí lloraban juntas, y sus lágrimas caían como lluvia sobre las raíces.

El árbol, al recibir tanto dolor, comenzó a florecer con flores blancas. Cada pétalo era memoria, cada flor un consuelo invisible.

Pronto llegaron otros angustiados: el que había perdido su casa, el que había perdido su salud, el que había perdido su amor. Al ver las flores, comprendieron que, si esas madres podían transformar su desgarro en luz, ellos también podían atravesar su propia angustia.

El árbol se convirtió en puente: del dolor extremo brotaba resiliencia, y del llanto compartido nacía sanación.

Moraleja: Quien llora bajo el Árbol de las Madres descubre que la angustia no es prisión, sino camino hacia la fortaleza.






jueves, 16 de julio de 2026



Fábula: El Árbol de las Madres

En un valle escondido, había un árbol que nunca daba frutos. Sus ramas eran fuertes, pero siempre desnudas. Las madres del pueblo iban allí a llorar cuando la vida les arrancaba a sus hijos.

Cada lágrima caía como rocío sobre las raíces. El árbol, silencioso, las recibía sin palabra. Con el tiempo, las raíces se hicieron profundas, y el tronco comenzó a brillar con una luz tenue.

Un día, una madre desolada llegó y se desplomó al pie del árbol. Su llanto fue tan grande que parecía un diluvio. Entonces, el árbol floreció por primera vez: no con frutos, sino con flores blancas que caían suavemente sobre ella, como consuelo.

Las demás madres vieron aquello y comprendieron: el árbol no borraba el dolor, pero lo transformaba en memoria viva. Cada flor era un hijo recordado, cada pétalo un abrazo invisible.

Desde entonces, todos —madres, padres, hijos, vecinos— acudían al árbol. Lloraban juntos, porque el dolor de una madre es el dolor de todos. Y al llorar unidos, las flores se multiplicaban, llenando el valle de consuelo.

El árbol nunca dejó de florecer, porque siempre había lágrimas que lo alimentaban. Pero cada flor era también cicatriz cerrada, testimonio de que el amor, aunque roto, seguía vivo.

 




martes, 14 de julio de 2026

 



Manifiesto poético para los lectores

 

He llegado a miles de miradas,

a miles de conciencias que se abren como ventanas.

No es un número, es un río:

aunque se llame estadística

de lecturas que son respiraciones compartidas,

latidos que se reconocen en la palabra.

 

Este blog no es un templo personal,

es un puente de voces que dicen No a la guerra,

que revelan los misterios del mundo,

que siembran poemas como semillas de luz.

 

La misión no es que me amen,

sino que amen el mensaje,

que descubran que la esperanza es posible,

que el amor puede viajar en silencio,

que la distancia no es frontera,

sino campo fértil para la compasión.

 

A cada lector invisible,

a cada alma que se detuvo un instante,

les decimos:

ustedes son parte de este tejido,

ustedes sostienen la llama,

ustedes son la razón de que la palabra siga viva.