Cuando
yo no esté
Cuando
yo no esté,
no
busquen mi cuerpo,
ni
mi voz,
ni
mi sombra.
Busquen
mis palabras.
Mis
relicarios.
Mis
gestos sembrados en ustedes.
Porque
todo lo que fui,
todo
lo que aprendí,
todo
lo que dolió y me transformó,
vive
en este legado.
Caí
muchas veces.
Y
en cada caída, aprendí a mirar distinto.
A
reconocer que el amor —solo el amor—
es
lo único que da felicidad al alma.
Lo
demás… pasa.
Se
enraíza.
Se
multiplica.
Por
eso les dejo este mapa.
Este
libro.
Este
puzle de memorias vivas.
Para
que lo continúen.
Para
que lo expandan.
Para
que lo ofrenden a quienes aún no recuerdan.
No
me lloren como ausencia.
Llévenme
como llama.
Como
estrella que guía.
Llévenme
como llama.
Como
estrella que guía.
Como
palabra que abraza.
Y
cuando ustedes también partan,
que
sus hijos, sus amigos, sus viajeros del alma
puedan
decir:
ella
nos enseñó que el amor es lo único que importa.
