miércoles, 25 de marzo de 2026

 



La que soñaba con mapas pero dibujaba manchas

 

No sabía que era Pitia. Creía que sus dibujos eran errores, que sus manchas eran torpezas. En la escuela le decían que sus mapas no servían, que no tenían norte, que no guiaban a nadie. Pero ella seguía dibujando. En servilletas, en paredes, en la palma de su mano.

 

Una noche, mientras lloraba sobre un papel arrugado, la mancha se movió. Se convirtió en un río. Luego en un camino. Luego en una constelación. Ella no lo vio. Pero una niña que pasaba por ahí, sí. Y siguió ese mapa hasta encontrar a su madre.

 

Desde entonces, la que dibujaba manchas empezó a dejar sus mapas en los bancos, en los colectivos, en los hospitales. Nunca firmaba. Nunca decía nada. Pero cada tanto, alguien encontraba el camino.

 

Y ella, sin saberlo, sostenía el mundo.

 

 

 

 

 


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