miércoles, 19 de agosto de 2026

 


La leyenda de las olas y la tormenta

 

Dicen los pescadores que una vez el mar se enamoró. No de una mujer ni de una isla, sino de una tormenta. Ella llegaba con relámpagos y truenos, con un poder que iluminaba la noche como si el cielo ardiera. El mar, fascinado, levantaba olas cada vez más altas para alcanzarla.

 

La tormenta danzaba sobre él, libre, indómita, y el mar se volvió loco de deseo. Quiso retenerla, quiso que su luz fuera suya. Entonces abrió su cieno más profundo y la tragó, guardando en sus entrañas la electricidad y el fuego.

 

Desde aquel día, las olas llevan en su espuma un destello extraño, como si cada una guardara un relámpago escondido. Los pescadores dicen que es la memoria de aquella unión imposible: el mar que quiso amar a la tormenta y la encerró en su abismo.

Por eso, cuando las olas golpean con furia y parecen brillar en la noche, se recuerda la leyenda: el mar nunca olvida a la tormenta que lo hizo temblar de amor.









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