lunes, 24 de agosto de 2026

 


El despertar de las criaturas del mar

 

Durante siglos, las ciudades de cristal permanecieron ocultas, protegidas por la calma del océano. Allí vivían los sabios anfibios, las sirenas que cantaban en silencio, los tritones que guardaban la memoria, y los neptunos que velaban por la armonía. Ninguno buscaba molestar a los hombres: su mundo era secreto y sagrado.

 

Pero la codicia humana perforó el fondo con hierro y fuego. Las placas marinas se sacudieron, y la violencia abrió grietas en el abismo. Entonces, la quietud se quebró. Las criaturas que jamás habían salido fueron empujadas hacia la superficie.

 

Los pescadores vieron lo imposible: ballenas que hablaban con la voz del trueno, pulpos que dibujaban símbolos en el agua, caballitos de mar que brillaban como faroles, y ciudades enteras que resplandecían bajo la luna.

 

El mar no había querido mostrar su secreto. Fue la mano del hombre la que lo obligó. Y desde entonces, cada vez que el océano se agita, se recuerda la advertencia: las criaturas del mar nunca nos atacaron, pero nosotros fuimos quienes las despertamos.

 




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