Las campanas de
Lloret de Mar
Inspirada en una vieja canción en catalán
Inés tejía redes
en la orilla, cada nudo era un gesto de esperanza. Esperaba al pescador que le
había prometido amor eterno. Pero el mar, que todo lo sabe, guardaba otro
destino.
El hombre eligió
la riqueza. Se casó con la hija de una familia poderosa, y el pueblo entero lo
celebró. Las campanas repicaron alegres, anunciando la boda.
Inés, al escuchar
ese sonido, sintió que su corazón se desgarraba. Lloró en silencio, con la
arena como único testigo. La traición era demasiado grande: no sólo la había
cambiado por codicia, sino que la había dejado desnuda ante la mirada de todos.
Entonces, como si
el destino quisiera marcar la verdad, las campanas cambiaron su voz. Del júbilo
pasaron al duelo. El mismo día que él se casaba, Inés murió de tristeza.
Desde entonces, en
Lloret de Mar se dice que las campanas nunca suenan igual: siempre llevan un
eco de llanto, recordando a la muchacha que murió de amor.

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