sábado, 22 de agosto de 2026

 


La revelación de las ciudades de cristal

 

Durante siglos, las ciudades de cristal permanecieron ocultas en lo más profundo del océano. Allí vivían las tortugas sabias, los salmones viajeros, las ballenas guardianas de la música, los delfines mensajeros de la alegría, los pulpos arquitectos de los secretos, y los anfibios semejantes al hombre: sirenas, tritones, neptunos. Nunca buscaron molestar a nadie; su mundo era armonía y silencio.

 

Pero la mano del hombre, que invade lo que no conoce, perforó el mar con máquinas y rompió la calma con explosiones. El movimiento de las placas marinas, alterado por esa violencia, abrió grietas en el fondo. Y entonces, por primera vez, los seres del océano fueron vistos.

No salieron por voluntad propia, sino porque la quietud que los protegía había sido quebrada. Los pescadores que los vieron quedaron mudos: ciudades enteras brillaban bajo el agua, y criaturas increíbles nadaban entre torres de cristal.

 

El mar, herido, mostró su secreto. Y los hombres comprendieron demasiado tarde que habían despertado a un pueblo que nunca quiso ser descubierto.





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