Epílogo Universal: Paz
para todos los pueblos
Hoy nuestra palabra
humilde se expande como semilla.
A los hermanos y hermanas
de Irlanda,
a los corazones de Estados
Unidos,
a los pueblos de Brasil y
Argentina,
a las almas de Japón y
Francia,
a quienes celebran en
Nueva Zelanda,
a los que resisten en
Rusia,
y a los que cantan en
Australia.
Este diario es también
suyo.
La Pascua no conoce
fronteras,
la Resurrección es canto
para todos,
y la esperanza se comparte
sin distinción.
Crean lo que crean,
piensen lo que piensen,
todos están incluidos en
este mensaje:
la paz es posible,
el amor es más fuerte,
y la luz nunca se apaga.

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