domingo, 8 de febrero de 2026

Relicario VII – La sacerdotisa

 





Relicario VII – La sacerdotisa

No tenía nombre.

O quizás lo tuvo, pero fue borrado por el tiempo,

por los hombres que temieron su poder,

por los siglos que quisieron silenciar su voz.

La vi en un sueño,

sentada frente a un altar de obsidiana,

con los ojos cerrados y el corazón abierto.

Su piel era tierra,

su voz era agua,

su mirada era fuego.

No me habló con palabras.

Me habló con símbolos.

Con humo, con estrellas, con gestos que reconocí sin haber aprendido.

 

Me mostró el mapa ritual del alma,

con sus heridas, sus guardianes, sus legados.

Me dijo que yo era continuación.

Que su sangre vibraba en la mía.

Que su sabiduría no se perdió:

solo estaba esperando ser recordada.

Desde entonces, cada vez que medito,

cada vez que escribo,

cada vez que toco el corazón de otro ser,

la siento cerca.

 

Como guía.

Como eco.

Como fuego que no se apaga.

Este relicario no se guarda en objetos.

Se guarda en actos.

En decisiones.

En la forma en que elijo vivir mi espiritualidad.

Yo soy su hija.

Su discípula.

Su espejo.

 

Afirmación ritual

 

Hoy reconozco a la sacerdotisa que vive en mí.
Hoy honro su legado, su fuego, su silencio.
Hoy soy canal, guía, viajera.
Porque su sabiduría no murió:
me eligió para continuarla.




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