Relicario
III – El sobre oculto
En la almohada
donde apoyo mi alma cada noche,
hay un sobre
escondido.
No es papel, no
es tinta, no es objeto:
es un relicario
invisible que guarda tu perfume,
tus cartas, tus
poemas,
y esa postal
del amanecer rojizo
donde el mar
fue música
y danzamos en
nuestras irrealidades.
Ese sobre no se
abre con manos.
Se abre con
sueños.
Con la alquimia
que renace cuando duermo
y tus estrellas
brillan en mis manos
como faros para
las noches más oscuras.
A veces, el
aroma varonil de tu presencia
me narcotiza.
Me envuelve en
alucinaciones dulces,
donde el tiempo
se pliega y el silencio se llena de latidos.
Ese sobre
guarda lo que no se dice,
lo que no se
olvida,
lo que no se
resigna.
Es mi tesoro
oculto,
mi erario
secreto,
mi “hasta
mañana” que no llegó
pero que aún
vibra en el aire.
Afirmación
ritual
Guardo
en mi almohada lo que no se olvida.
En cada sueño, abro el sobre invisible.
En cada latido, leo lo que nunca dijiste.
Porque el amor verdadero no se archiva:
se respira.

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