martes, 8 de septiembre de 2026

 


Prólogo – Invitación al Misterio del Mar

Los relatos anteriores nos mostraron lo humano y lo palpable: risas en la cubierta, vasos que tintinean, trombas que sorprenden a los ojos. Eran escenas terrenales, nacidas del polvo y del agua, como nosotros mismos.

 

Pero ahora entramos en otro mundo. Un mundo tan profundo como el océano, donde cada ola es símbolo, cada criatura es misterio, y cada remolino es un umbral. Aquí no basta la mirada cotidiana: se necesita esperanza, fe y la certeza de que todo nacimiento es también un secreto divino.

 

El Leviatán, criatura aterradora, será nuestro compañero en este viaje. No como enemigo, sino como sombra que nos recuerda que el caos existe, y que solo atravesándolo podemos descubrir lo sagrado.

 

Este apéndice no es solo colección de relatos: es una invitación a entrar en el mar como quien entra en un templo. A mirar lo indomable y comprender que detrás del miedo hay un mensaje oculto.

 


Apartado bíblico de este prólogo-¿Quién es el Leviatán?

 

Versículos bíblicos

Job 41:1: “¿Sacarás tú al Leviatán con el anzuelo, o con la cuerda que le echares en su lengua?”

Salmos 104:26: “Allí andan navíos; allí este Leviatán que hiciste para que jugase en ella.”

Isaías 27:1: “En aquel día Jehová visitará con su espada dura, grande y fuerte, sobre Leviatán, serpiente rolliza, y sobre Leviatán serpiente retuerta; y matará al dragón que está en la mar.”

 

Reflexión

Este apartado bíblico funciona como puerta de entrada: el lector comprende que los relatos no son solo invención poética, sino que dialogan con una tradición milenaria. El Leviatán, criatura aterradora, se convierte en símbolo de lo indomable y lo eterno, y al citarlo en la Escritura, el apéndice gana profundidad y legitimidad espiritual.

La audacia está en unir lo visible con lo invisible: lo que el lector puede reconocer en su vida diaria y lo que lo sobrepasa, como el océano mismo. Así, cada relato se convierte en un acto de fe y esperanza, un testimonio de que el misterio no se agota y que la fuerza del Creador se manifiesta tanto en lo simple como en lo sublime.




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