El encaje azul
del mar
Dicen que el mar,
cuando quiere seducir a los hombres, se viste de encajes. Sus olas se despliegan
como bordados blancos sobre la arena, delicados y fugaces, como si fueran manos
invisibles tejiendo un manto.
Pero en algunas
noches, cuando la luna se oculta y el silencio es profundo, ocurre el prodigio:
las olas se encienden de azul fosforescente. Es la vida secreta del océano que
brilla, diminutas criaturas que iluminan el agua como estrellas caídas.
Los pescadores de
Lloret cuentan que esas olas son el regalo del Dios marino, una muestra de que
bajo la superficie laten mundos más hermosos que los nuestros. Quien las ve, se
enamora para siempre del mar, porque entiende que no es sólo agua: es magia, es
misterio, es espíritu.

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