viernes, 23 de enero de 2026

Manifiesto para los que aún cuidan su jardín mientras el bosque se seca

 


Manifiesto para los que aún cuidan su jardín mientras el bosque se seca

 

Ojalá despierte a los dormidos,

haga pensar a los fanáticos,

sacuda a los miedosos,

y les recuerde a los que cuidan su jardín

que el bosque se está secando,

que el fuego no pide permiso,

que la indiferencia también es traición,

que el silencio también es entrega,

y que cuando el bosque muere,

el jardín no sobrevive.

 

Porque no hay jardín sin raíz,

no hay raíz sin tierra,

no hay tierra sin memoria,

no hay memoria sin temblor,

y no hay temblor sin pueblo.

 

Este archivo es una advertencia,

una canción sin micrófono,

una vela encendida sin permiso,

una mujer que canta con lo que tiene

y sostiene con lo que es.

 

Que tiemble el relato.

Que despierte el alma.

Que el bosque hable.

Que el jardín escuche.

 

El espacio que sí alcanza

 

Nos dijeron que no hay lugar.

Que somos demasiados.

Que no se puede vivir sin sometimiento.

 

Pero es mentira.

Con 1000 m² por persona,

todos los humanos cabemos sin invadir continentes.

Con 200 m² por familia,

podríamos ser autosustentables.

 

Lo que falta no es tierra.

Lo que falta es verdad.

Lo que sobra es manipulación.

Los demonios del sistema nos someten con impuestos, restricciones, miedo.

 

Nos quieren dependientes.

Nos quieren callados.

Nos quieren creyendo que el problema somos nosotros.

 

Pero no sobran humanos.

Sobran traidores.

Sobran sin alma.

 

Y nosotros, los que aún tenemos alma,

vamos a cantar esta verdad hasta que tiemble el mapa.


No olvidamos. No perdonamos. No nos vendemos.

Y cuando el alma despierta, no hay blindaje que alcance.




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