Los que vendieron la
patria por un micrófono
(Inspirado en los
demonios locales)
No tenían temblor, tenían
discurso, no tenían barrio, tenían blindaje, no tenían memoria, tenían relato,
decían que amaban al pueblo pero lo usaban como escudo, como excusa, como
mercancía, hablaban de libertad mientras firmaban entregas, de justicia
mientras blindaban bancos, de soberanía mientras obedecían al amo, no
temblaban, no lloraban, no recordaban, solo gritaban, posaban, traicionaban,
pero en un rincón del país una mujer encendió una vela sin partido, sin
micrófono, sin permiso, abrazó a su hijo sin relato, sin blindaje, sin
consigna, le cantó una canción que no estaba en ningún discurso, lo sostuvo con
lo que era, los traidores la vieron, no entendieron, no pudieron callarla, no
pudieron comprarla, no pudieron convertirla en slogan, y por primera vez, la
patria tembló.

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