domingo, 18 de enero de 2026

La contadora que abolió el temblor (Inspirado en Cristine Lagarde)

 


La contadora que abolió el temblor

(Inspirado en Cristine Lagarde)

 

La contadora no usaba lápiz. Usaba decreto. Usaba tasa. Usaba algoritmo. Decía que el dinero debía fluir sin alma. Que la inflación era un pecado. Que la pobreza era una variable. Que el hambre debía ser gestionado.

 

La contadora no lloraba. No recordaba. No temblaba. Solo corregía. Ajustaba. Rediseñaba. Convertía la ternura en déficit. El abrazo en gasto. El barrio en riesgo.

 

Cada vez que un país pedía ayuda, ella ofrecía una fórmula. Una receta. Un castigo disfrazado de salvación. Y cada vez que un niño dejaba de comer, ella decía que el sistema se estaba estabilizando.

 

Pero en un rincón del mundo, una mujer cocinó con lo que tenía. Compartió su plato. Cantó mientras servía. Y el niño, sin plan económico, sin subsidio, sin pronóstico, sonrió.

 

La contadora lo vio. No entendió. No pudo medirlo. No pudo indexarlo. No pudo convertirlo en dato.

Y por primera vez, el sistema tembló.

 


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