Antes del
Fin.
Cabalgo en
el Viento
"Los
sueños de día son conscientes de muchas cosas que se escapan a los que sueñan
de noche."
—Edgar Allan
Poe
Cabalgo en el
viento.
Soy alma sin
cuerpo,
la desahuciada,
furia hecha
venganza.
Ante mi
silbido,
los bosques se
estremecen,
sacuden su
espacio imposible
de silencio y
viento.
Suplico a los
dioses ausentes:
apacigüen el
céfiro,
las tormentas
de fuego
que son parte
de mí.
Soy caricia
dulce
o bofetada
cruel.
Ruego que sanen
las heridas que
aún sangran.
Voces
infernales
rugen en la
Tierra…
vienen de
adentro.
Morir, morir
—murmuran los
vientos.
Laceraciones
purulentas,
invisibles,
hediondas,
ahora son
llagas,
cicatrices
lejanas que aún laten.
Como tu palabra
en mi noche,
cada vez más
lejana…
Se abren
fulgurantes
Las puertas del
Hades.
Una ciudad
bruna envuelta en llamas
se queda muda
de terror.
Las altas
murallas
acallan los
vientos.
La traición atraviesa
el pecho.
Soy la
desahuciada
en claroscuro:
cielos en
tinieblas,
lunas de fuego,
hordas de
esbirros.
Solo amo al
viento.
Canto su
canción.
Y suenan los
cascos satánicos
de mi corcel
prieto,
con fauces de
hierro.
Soy la furia,
el Apocalipsis
que avanza.
Avanzo sin
temor.
Todo lo arraso.
Todo lo
extermino.
“Donde hay
sombra, yo avanzo. Donde hay fuego, yo cabalgo.”
Soy viajante
del alma.
Mi corcel me
lleva donde otros no se atreven.
Con fuerza,
belleza y nobleza,
galopo hacia
mi verdad.
Relicario
Solar:
“Rayos que
se vuelven pulpa”
En cada
fruta, el sol se disfraza de dulzura.
Mi padre lo
sabía: al comer, bendecimos la luz.
Que este
alimento despierte mi memoria solar,
y me
recuerde que soy hija del fuego y del fruto.
Relicario
Umbral: Al final del camino de las muertes
He caminado
entre sombras, he bebido del pozo del duelo.
Cada muerte
me enseñó a nombrar la vida con más verdad.
Al final del
camino, no hay vacío: hay fuego, hay memoria, hay renacimiento.
Soy la viajante
que regresa con los ojos abiertos.




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