martes, 3 de noviembre de 2026

 




I. El Vuelo
Cabalgo en el viento (La apertura mística y la libertad del ser).

Antes del Fin.

Cabalgo en el Viento

 

"Los sueños de día son conscientes de muchas cosas que se escapan a los que sueñan de noche."

—Edgar Allan Poe

 

Cabalgo en el viento.

Soy alma sin cuerpo,

la desahuciada,

furia hecha venganza.

 

Ante mi silbido,

los bosques se estremecen,

sacuden su espacio imposible

de silencio y viento.

 

Suplico a los dioses ausentes:

apacigüen el céfiro,

las tormentas de fuego

que son parte de mí.

 

Soy caricia dulce

o bofetada cruel.

Ruego que sanen

las heridas que aún sangran.

 

Voces infernales

rugen en la Tierra…

vienen de adentro.

 

Morir, morir

—murmuran los vientos.

 

Laceraciones purulentas,

invisibles, hediondas,

ahora son llagas,

cicatrices lejanas que aún laten.

 

Como tu palabra en mi noche,

cada vez más lejana…

Se abren fulgurantes

Las puertas del Hades.

Una ciudad bruna envuelta en llamas

se queda muda de terror.

 

Las altas murallas

acallan los vientos.

 

La traición atraviesa el pecho.

Soy la desahuciada

en claroscuro:

cielos en tinieblas,

lunas de fuego,

hordas de esbirros.

 

Solo amo al viento.

Canto su canción.

Y suenan los cascos satánicos

de mi corcel prieto,

con fauces de hierro.

 

Soy la furia,

el Apocalipsis que avanza.

Avanzo sin temor.

Todo lo arraso.

Todo lo extermino.

 

“Donde hay sombra, yo avanzo. Donde hay fuego, yo cabalgo.”

 

Soy viajante del alma.

Mi corcel me lleva donde otros no se atreven.

Con fuerza, belleza y nobleza,

galopo hacia mi verdad.

 

 

Relicario Solar:

 

“Rayos que se vuelven pulpa”

En cada fruta, el sol se disfraza de dulzura.

Mi padre lo sabía: al comer, bendecimos la luz.

Que este alimento despierte mi memoria solar,

y me recuerde que soy hija del fuego y del fruto.

 

 

Relicario Umbral: Al final del camino de las muertes

 

He caminado entre sombras, he bebido del pozo del duelo.

Cada muerte me enseñó a nombrar la vida con más verdad.

Al final del camino, no hay vacío: hay fuego, hay memoria, hay renacimiento.

Soy la viajante que regresa con los ojos abiertos.






 

 

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