miércoles, 4 de noviembre de 2026

 


  • II. El Amparo
  • El Ángel (La búsqueda de luz en la inmensidad).

EL ÁNGEL

Selene, diosa de la noche,
espejo de claridad y oscuridad,
acompañas el andar de un ángel.
Un ángel extraviado en lóbregos senderos,
senderos vigilados por agazapadas furias,
furias de fauces perversas,
furias de silencio y abandono.

Ángel, entraste en los dominios
del Rey de las Tinieblas;
él ansía y ambiciona seducirte,
atraparte con señuelos,
devorar y arrebatar tu brillo.
(Pobre ángel).

Serafín enfrentado a la incógnita,
a la tentación de la carne,
te subyugan unas voces suaves.
Son las voces de sirenas malignas,
voces que aguijonean tu fe.

Ángel de nobleza y valor,
intentas quebrar la incitación.
Demoníacas criaturas te empujan,
te obligan a trasponer pasarelas peligrosas,
angostas, resbaladizas, sembradas de trampas;
caminos que se agrietan y abren
en fauces cónicas, abismos infinitos,
cortantes como hélices de fuegos rojos
que abrazan y congelan tu fe.

Ángel, ante tus ojos pasa una procesión a paso fúnebre
de eternas sombras de los no muertos… de los no vivos.
Caminan siempre por la misma cornisa,
sus pasos no dejan huellas.
Sufridos núcleos ardientes de pasión y pecado,
corazones en llaga es el de los sin alma;
desahuciados y condenados,
exiliados a una soledad sin cobijo,
sin compasión, sin esperanzas de expeler un último suspiro.
Suspiro que nunca llegará a esas pobres almas,
forzadas al suplicio y a la confusión perpetua.

Almas condenadas,
almas atormentadas, mendigas y esclavas,
esclavas de su lujuria,
cegadas por la luz engañadora del averno.
Imposible que adviertan el fulgor de las estrellas;
sólo demandan piedad, perdón y paz,
que se acabe el martirio de la carne,
el dolor de sus heridas hediondas
de las que brota inmunda sangre.

Quimérico sueño el de esas almas:
huir de la desolación en la que están sumergidas.
Vociferan, aúllan, lloran, rugen, maldicen,
se ahogan en su propia punición…
La arena oscura petrifica sus gargantas irritadas.

El ángel las observa enajenado, comprende su temor.
Un miedo sordo se apodera de él,
le recorre la espalda, lo inunda de frío,
le hace agitar las alas.
Son los espantos susurrando su nombre,
confundiéndolo, mintiéndole;
luchan por arrastrarlo a sus pavores.
Quieren su luz divina, llevarlo a la oquedad,
consumir su corazón, sembrarlo de pena y frustraciones
con la esperanza de burlar su destino
llamado expiación.

Selene lo acompaña con su espejo de claridad y opacidad,
rescata al ángel de los garfios de hierro de los proscriptos,
arpías contracturadas de delirio por robar su resplandor.

Selene
no dejará que lo corrompan
ni que mengue su fe.
Selene
no abandonará a la criatura celestial.

 



 

martes, 3 de noviembre de 2026

 




I. El Vuelo
Cabalgo en el viento (La apertura mística y la libertad del ser).

Antes del Fin.

Cabalgo en el Viento

 

"Los sueños de día son conscientes de muchas cosas que se escapan a los que sueñan de noche."

—Edgar Allan Poe

 

Cabalgo en el viento.

Soy alma sin cuerpo,

la desahuciada,

furia hecha venganza.

 

Ante mi silbido,

los bosques se estremecen,

sacuden su espacio imposible

de silencio y viento.

 

Suplico a los dioses ausentes:

apacigüen el céfiro,

las tormentas de fuego

que son parte de mí.

 

Soy caricia dulce

o bofetada cruel.

Ruego que sanen

las heridas que aún sangran.

 

Voces infernales

rugen en la Tierra…

vienen de adentro.

 

Morir, morir

—murmuran los vientos.

 

Laceraciones purulentas,

invisibles, hediondas,

ahora son llagas,

cicatrices lejanas que aún laten.

 

Como tu palabra en mi noche,

cada vez más lejana…

Se abren fulgurantes

Las puertas del Hades.

Una ciudad bruna envuelta en llamas

se queda muda de terror.

 

Las altas murallas

acallan los vientos.

 

La traición atraviesa el pecho.

Soy la desahuciada

en claroscuro:

cielos en tinieblas,

lunas de fuego,

hordas de esbirros.

 

Solo amo al viento.

Canto su canción.

Y suenan los cascos satánicos

de mi corcel prieto,

con fauces de hierro.

 

Soy la furia,

el Apocalipsis que avanza.

Avanzo sin temor.

Todo lo arraso.

Todo lo extermino.

 

“Donde hay sombra, yo avanzo. Donde hay fuego, yo cabalgo.”

 

Soy viajante del alma.

Mi corcel me lleva donde otros no se atreven.

Con fuerza, belleza y nobleza,

galopo hacia mi verdad.

 

 

Relicario Solar:

 

“Rayos que se vuelven pulpa”

En cada fruta, el sol se disfraza de dulzura.

Mi padre lo sabía: al comer, bendecimos la luz.

Que este alimento despierte mi memoria solar,

y me recuerde que soy hija del fuego y del fruto.

 

 

Relicario Umbral: Al final del camino de las muertes

 

He caminado entre sombras, he bebido del pozo del duelo.

Cada muerte me enseñó a nombrar la vida con más verdad.

Al final del camino, no hay vacío: hay fuego, hay memoria, hay renacimiento.

Soy la viajante que regresa con los ojos abiertos.






 

 

lunes, 2 de noviembre de 2026

 



MAÑANA INICIAMOS: UN NUEVO VIAJE DÍA A DÍA

Queridos lectores,

A ustedes, que me acompañan habitualmente entre el vaivén de mis cuentos, el pulso de mis relatos, la reflexión de mis ensayos y la libertad de mis prosas, hoy quiero invitarlos a un rincón diferente. Mañana iniciamos un viaje especial, una bitácora en cinco estaciones a la que he titulado:

 

SIN TREGUA

La vida y yo: Bitácora de naufragios y sonrisas

Un ciclo poético


La vida y yo

Noble, aunque obstinada
guerrera infatigable de la vida
mi pluma es subversiva
tengo la libertad que araña el loco
vengo andando la vida
con anhelos y naufragios
con sonrisas y lágrimas

La vida tiene lo absurdo y la evidencia
entrañas de felino
tiene desazón y ahínco
el hambre y la locura
puede ser siniestra
impetuosa e irreverente
es abstracta y formal
es atractiva y decadente
una adolescente perpetua

Ella nos entinta de misterio
de revelación y luz
cábala eterna y sorprendente
la vida es así de divertida
es bulliciosa y atrapante
también es inquietante y destructora
hay que vivirla sin treguas
dejar huellas en el mar de la impiedad
permitir que se parta el mediodía
en el ápice exacto de tu sonrisa

 


Prólogo / Nota de la Voz

Cabalgar el viento no nos exime de rozar la ceniza. Este ciclo no es una evasión; es una confrontación poética con la existencia. Aquí la palabra se desnuda para transitar las estaciones universales del espíritu humano: desde la elevación mística y el amparo invisible, pasando por el calvario inevitable del dolor, hasta hallar la madurez de una pluma que se vuelve subversiva. Cinco estaciones, un solo viaje: la herida que se transforma en canto antes de que caiga el telón.


Índice y Estaciones del Viaje

  • I. El Vuelo
    • Cabalgo en el viento (La apertura mística y la libertad del ser).
  • II. El Amparo
    • El Ángel (La búsqueda de luz en la inmensidad).
  • III. La Quiebra
    • Vía Crucis (El impacto del dolor humano y el peso del silencio).
  • IV. La Trinchera
    • La vida y yo (La resistencia vital, la pluma obstinada y la tregua del mediodía).
  • V. El Reposo
    • Antes del fin (La mirada crepuscular, la aceptación sabia y la paz ganada)